El otro Evangelio II

 

Seguimos aquí con la segunda parte de “El otro evangelio”.

3. El “otro evangelio”, el del “Reino Ahora”
Otra ramificación del “otro evangelio”, que va con lo expuesto hasta el momento, tiene que ver con la negación de la profecía bíblica. Consecuentemente, niegan verdades inequívocas del Evangelio, tales como el Arrebatamiento/Resurrección de los cristianos.

Los maestros dominionistas/neo reformistas, muchos de ellos, que no todos, hombres y mujeres del Nuevo Orden Mundial, que se presentan ante el público cristiano como creyentes verdaderos y ministros del Evangelio, se excusan ante todos sus oyentes diciendo que <<no entienden el libro de Apocalipsis>> (1), para seguir justificando su “otro evangelio”, el cual defienden a capa y espada.

No contentos con eso, arremeten maliciosamente contra los que creemos en la profecía bíblica y su implicación escatológica, burlándose de nosotros y de nuestra creencia. En un congreso “cristiano” televisivo, lo siguiente fue literalmente declarado por un  predicador, que lleva el extraño título de “apóstol de mercado”, llamado Bruno Interlandi: <<Hay dos motivos por los cuales muchos no creen que Cristo es el Rey en este mundo, y que el Reino no está establecido. El primer motivo se llama ESCATOLOGIA. El libro de Apocalipsis, que la verdad es que yo no lo comprendo, habla de un Anticristo; de mucho juicio de Dios contra este mundo, y que en un momento dado, la Iglesia será sacada de este mundo...Hay quienes todavía predican, ¡sí todavía! que la Iglesia va a ser sacada de este mundo; que Cristo vendrá sobre las nubes en un caballito blanco para llevársela...una iglesia debilitada y derrotada...>> (2)

En primer plano, Paul Crouch y el finado Hno. Don Jonás, ambos presidentes de T.B.N. y Enlace respectivamente. Al fondo, el bello edificio de T.B.N./Enlace en Madrid, España.

No es justo que hombres que dicen serlo de Dios, hablen de este modo por la “televisión cristiana”, y que se les permita hacerlo, potencialmente viéndoles muchos miles de personas de todo tipo, exponiendo sus necios argumentos sin miramientos, ni sabiduría, ni respeto a la Palabra, y a los demás creyentes que sí creemos en lo que ellos burlonamente niegan. Eso no le da la gloria a Dios, obviamente.

En primer lugar, debo destacar el improperio de presentar la Escatología como un problema. La Escatología, “scatos” (último) “logos” (tratado), como su propio nombre indica, es el tratado de las últimas cosas. La Biblia es un libro eminentemente escatológico, porque es profético. Presentar la Escatología como un  problema es como presentar la misma Biblia como un problema también. Por favor, seamos consecuentes. Pero entiendo que a la hora de creer sus planteamientos pseudo teológicos la Escatología sea un problema. Lo es porque echa por los suelos su “otro evangelio”.

En segundo lugar, contrariamente a como dice Interlandi, nosotros los cristianos sí creemos que Cristo es el Rey de este mundo (Mt. 28: 18), porque Él es Dios.

En tercer lugar, y como consecuencia del punto anterior, nosotros los cristianos de la Biblia, no creemos que Cristo viene a llevarse a una Iglesia debilitada ni derrotada, sino al contrario, viene a llevarse a Su remanente que le espera, es decir, a todos aquellos que, viviendo en santidad ante Él esperamos el cumplimiento de la Esperanza Bienaventurada (2 Ti. 4: 8b; Tito 2: 13, 1 Ts. 4: 13-17), que por cierto, no se realizará viniendo el Señor sobre un “caballito” blanco.

Tal predicador debería saber - y si no mejor no subirse a un púlpito, lo cual conlleva mucha responsabilidad (Stgo. 3: 1) - que Jesús sólo vendrá sobre un caballo blanco cuando vuelva en gloria (Ap. 19: 11), a reinar sobre este mundo, estableciendo el Reino verdadero (el que ellos pretenden que es ahora).

Representación de Cristo volviendo glorioso y victorioso a este mundo (Ap. 19: 11-21)

Tal predicador, si tuviese ojos para ver, se daría cuenta enseguida de que el Reino, se entiende el reino visible o mesiánico, NO está establecido todavía en esta tierra, ¿es que no ve los noticieros ese varón? ¿es que Cristo ya ha vuelto en gloria?

Tal predicador, así como todos los demás de su línea, deberían bajarse de los púlpitos, si no “comprenden a la verdad el libro de Apocalipsis” (3)

Pero este es también el “otro evangelio” que mencionaba el apóstol Pablo. Un evangelio donde no se contempla a Cristo viniendo como Rey de reyes visible y en persona en esta tierra, reinando desde Jerusalén, sino a una supuesta Iglesia, en este tiempo actual, dominando sobre las naciones de este mundo, “estableciendo el Reino”, que sólo Cristo podrá establecer en su venida gloriosa, a través de supuestos súper ungidos nuevos apóstoles y profetas o (y) a través de un supuesto Gobierno de a doce.

En este orden de cosas, acabo de recibir una comunicación de un hermano en la fe que estuvo en la M.C.I. de Bogotá (Colombia), y que ahora está en una congregación donde se predica la sana doctrina, que de forma consecuente le ha escrito de la siguiente manera a otra persona que todavía permanece en aquel lugar:

<<Según Castellanos, Dios ordena a su pueblo para que "conquiste" las naciones, tomándose el poder político, religioso y económico. Según la “visión”, como hijos del Rey, tenemos derecho a la heredad YA. Esto no es cierto, según Jesucristo quien nos enseñó que sólo Él podría traer su Reino a la tierra y que nuestro único objetivo debía ser lo que llamamos "La Gran Comisión", o sea predicar el evangelio, bautizando en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo, haciendo discípulos; nunca habló de tomarse la presidencia de ningún país, ni hacernos a las fuentes productivas de alguna nación. Eso, te lo recuerdo, es y ha sido costumbre de la Iglesia Católica, la Gran Ramera de que habla la Biblia>> ¡Bien dicho!

El adelantar los acontecimientos, el no distinguir los tiempos y las sazones, el sacar de contexto las verdades, todo ello, son armas que el diablo utiliza contra el pueblo de Dios que gran parte de él, permanece en ignorancia en ese sentido. No en vano la Palabra nos amonesta diciendo: <<Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento>> (Oseas 4: 6)

Cuando la fe, no es fe, sino presunción
Pero el creer que la Iglesia está estableciendo el Reino, es un asunto de “fe” para todos los que siguen esa filosofía, pero claro, es una falsa fe, porque no se corresponde con lo descrito en la Biblia (ni en la realidad)

El problema es cuando se confunde la fe con la presunción; la fe con el triunfalismo; la fe con el emocionalismo; la fe con la aceptación de doctrinas de hombres; la fe con revelación de hombres; la fe con dudosas y aun falsas profecías; la fe con una falsa y desafiadora “fe”; etc.

Estos queridos hermanos seguidores de este engaño, se escudan en la misma definición de lo que es la fe, cuando dice: <<Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve>> (He. 11: 1) Entonces, ellos argumentan que tienen la “certeza” y la “convicción” de que la Iglesia está estableciendo el Reino en esta tierra.

Pero claro está, toda certeza y convicción personales pueden también partir de una mente y corazón sugestionados. Uno puede desear tanto una cosa, que ese deseo del corazón puede llegar a transformarse en una realidad para esa persona. Lógicamente, en una falsa realidad, por la cual, hasta entregarían su propia vida.

Pero la Biblia nos enseña: <<Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones>> (2 Pedro 2: 19) Esa Palabra segura es la Biblia. Si hacemos caso de lo que estrictamente ella enseña, no seremos confundidos jamás.

La Biblia es extremadamente clara en cuanto a muchas cuestiones, por ejemplo, acerca de lo que estamos tratando, por lo tanto, no nos engañemos, hermanos. Este asunto nada tiene que ver con “certezas y convicciones” de tipo personal, ni doctrinas, ni revelaciones de hombres, ni piadosos deseos, ni emociones, ni profecías erradas, etc. Sólo tiene que ver con lo que la Palabra de Dios, esto es, la Biblia, enseña al respecto, y su magisterio es muy claro: La Iglesia NO establece el Reino visible sobre esta tierra (con todo lo que ello implica), lo hará Cristo en su venida en gloria (Zac. 14; Ap. 19: 11-21; 20: 1-6 etc. etc.)

¡Nadie podrá cambiar con su particular fe, lo que está ya Escrito!

4. El “otro evangelio”; el de Esaú
Otra ramificación del “otro evangelio”, es sin lugar a dudas, el “evangelio” de Esaú, el cual también le podríamos llamar como el “evangelio de las ofertas”.  Este, está basado en la filosofía de vida de Esaú, el hermano de Jacob.

Este hombre de la antigüedad, vendió su primogenitura por un plato de lentejas (Gen. 25: 34). Por una necesidad perentoria y puntual, dado que tenía hambre en ese momento, fue capaz de desperdiciar el don de Dios. Entonces, el enfoque aquí, es la “necesidad inmediata”.

Los promotores de ese falso evangelio, les predican a sus oyentes acerca de que Cristo, a modo, no de Señor, si no de servidor y ministrador de sus necesidades, les dará todo lo que pidan. El enfoque está en la necesidad puntual que tienen los oyentes, para “llevarles a Cristo”. Podría tratarse de trabajo, salud, alimentos, relaciones, y un largo etc. de posibles necesidades de tipo natural, que todos podemos tener en un momento dado, pero que se esgrimen como cebo o carnada para “ganar almas” para Cristo como venimos diciendo.

Recuerdo el haber estado hace unos años en una campaña evangelística en un parque de nuestra ciudad, y escuchar a la predicadora decir así públicamente: <<Ven a Cristo, entrégate a Él, y Él te salvará, y además te dará la casita en el campo que estás deseando>>. No lo decía como chiste, lo decía en serio. Este es un pequeño ejemplo del “otro evangelio”, el de las ofertas.

El resultado final, es que la mayoría de los nuevos “creyentes” en ese pseudo evangelio, suelen volverse atrás cuando comprenden que su cristo no hará lo que creyeron que iba a hacer por ellos. Por supuesto, que quedan inmunizados contra el verdadero Evangelio, en la mayoría de los casos.

5. El “otro evangelio”; el de las indulgencias
<<Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras…Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme>> (2 Pedro 2: 1-3)

Todo aquel que tenga un poco de conocimiento acerca de la Reforma Protestante, habrá oído del monje Johann Tetzel y su venta de las “indulgencias”. Ese hombre perverso, enviado por León X, iba de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, con mucha pompa para impresionar a muchos, enseñando a las gentes ignorantes a que diesen dinero, con la excusa de que haciendo así, recibirían remisión total o parcial ante Dios de los castigos por sus pecados. Este hombre decía: <<Cada moneda que suena al caer en el plato, es un alma que es liberada del purgatorio>>

Representación más o menos de la época, de un autor desconocido de Johann Tetzel. Observen el primer plano de la caja recaudatoria. Arriba a la derecha está quien le envía, es decir, León X, y a la derecha la Bula de las Indulgencias.

No hubo otra cosa que enojara más a Martín Lutero que esa herejía. De hecho, esa fue la razón principal, por la cual el monje agustino se levantó contra Roma y clavó las 95 célebres tesis sobre la puerta de la catedral de Wittenberg (Alemania) allá por el año 1517.

Esa es una de las cosas que más enfureció al Señor Jesús cuando anduvo entre nosotros, cuando entrando en el templo de Dios, echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas, diciéndoles: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones (Mateo 21: 12, 13)

Hoy en día, la misma obra diabólica de antaño está reproduciéndose, esta vez, en el medio evangélico, lo cual nos indigna sobremanera.  Mal utilizando la Biblia, donde nos exhorta a ser generosos con los demás, y nos enseña a sembrar con generosidad en la obra de Dios (2 Co. 9: 6), esos falsos maestros del “evangelio de las indulgencias”, desde sus púlpitos mediáticos, y las diversas plataformas multitudinarias de congresos, conferencias, etc. empujan a las gentes a “pactar con Dios”. Ese pactar supone una especie de negociación con el Altísimo, a modo de cambalache espiritual; algo así como, “Señor yo te doy mi siembra, y espero de ti que esa enfermedad sea sanada, o ese empleo que necesito lo obtenga, etc.”, como si Dios fuera un negociante o cambista.

Lo cierto, es que NADA podemos darle al Señor que no sea suyo, por lo tanto toda negociación no ha lugar, es inútil. El propio Salomón le dijo al Señor a la hora de ofrendarle: <<Pero, ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos>> (1 Crónicas 29: 14)

Dirigiéndose públicamente a Cash Luna, un Pastor de Bogotá Colombia), valiente y acertadamente le escribía del siguiente modo: <<Con gran sorpresa y también con mucho espanto, le he escuchado dos veces en el canal ENLACE de Costa Rica…Si usted fue alguna vez a la escuela Bíblica y estudió algo de historia, recordará un nombre fatídico para el cristianismo: Tetzel. Este hombre se dedicó a vender el favor de Dios, lo que se ha llamado las indulgencias. Se llegó a extremos un poco menos aberrantes que los que vemos hoy en el canal ENLACE. Al fin y al cabo, ellos no dijeron que "El Espíritu Santo me dijo".
A Dios no hay que pagarle, de ninguna manera, para que Él obre a favor del hombre. Usted dijo que para que una mujer deje de ser estéril, todo lo que tenía que hacer era "llamar inmediatamente y hacer un pacto" y de esa manera, supongo yo, Dios queda bajo la sagrada obligación de hacer lo que usted asegura que pasará. Le invito a leer  1 Crónicas 29: 10-21. Aquí encontrará usted que a Dios, nada podemos darle. Y MENOS PARA COMPRAR UN FAVOR O UN MILAGRO. Usted no puede prestarse para "hacer mercadería de la Palabra de Dios", o quizás usted no ha leído acerca de Balaam? Es más, sólo basta con leer Hechos 8:1-25 para observar lo que pasa con quienes  quieren "comprar" los dones de Dios>> (4)

Me ha parecido oportuno transcribir este escrito, ya que es público desde su envío inicial, y muy revelador acerca de lo que estamos intentando explicar.

 Cash Luna

Este es el falso “evangelio de las indulgencias”, llamado también “evangelio de los pactos”. Está basado en el dinero, bajo la filosofía de que cuanto más se de sacrificialmente, más Dios corresponderá con favores al “dador alegre”.

Por su puesto, que ese dar principalmente es a los “ministerios” de los que parten esas enseñanzas. Es una magnífica manera de enriquecerse, esa es la razón por la cual todos, todos esos predicadores de la “prosperidad”, como Cash Luna, son millonarios. El pueblo les adinera, creyendo equivocadamente que dan para la obra de Dios.

Recuerdo cuando estuve en San José de Costa Rica, en las dependencias de Enlace allá por el año 1997 enviado desde Madrid, España, que en una de esas maratónicas (en las cuales yo también participé, así como aquí en Madrid, pero que de todo lo cual ya hace algunos años me desvinculé), el predicador de turno decía: <<Pacte con Dios, comprométase con una ofrenda, que si ahora no dispone del efectivo, créale a Dios de que la obtendrá de una “fuente inesperada”>>. Es decir, que el creyente debía comprometerse con Dios con un dinero que no tenía; es decir, que adquiría una deuda con Dios, esperando que ese dinero llegara de una “fuente inesperada”… ¿y si no llegaba? ¿cómo quedaría la conciencia de ese pobre creyente?, porque ya había hecho su compromiso ante Dios (ver Gál. 3: 15).

Esa es una manera de forzar manipulando a la persona para que dé como sea y de todos modos. De hecho es una manera de atar a las personas con pactos que Dios no quiere, y que el diablo aprovecha para lo suyo.
  
¡No existen tales pactos. Dios no negocia con nadie!
La realidad es que el Señor no va a “pactar” con nadie, porque esos supuestos “pactos” no existen para Dios. El único pacto que está vigente hoy en día es el que Dios ha hecho con el hombre en la Cruz del Calvario. Ese es el Nuevo Pacto por el cual Dios se compromete a dar salvación eterna a todo hombre que crea y reciba el beneficio de la obra de Cristo en la cruz, por el derramamiento de Su sangre. Ese pacto es incondicional, que significa que el hombre, beneficiario de ese pacto, nada puede ofrecer ni aportar a cambio, sino solamente recibir su beneficio  (1 Co. 11: 25; He. 13: 20; 12: 24; Ef. 2: 8, 9, etc.)

Esa es la generosidad de Dios hacia todos nosotros, no esperando nada a cambio.

La verdadera siembra, es aquella que no busca lo suyo; que no implica un trámite de “yo te doy y Tu me das”. Esa es doctrina católico romana; son las indulgencias, y no es bíblico.

Si usted quiere dar para la obra de Dios, bien hace, pero dé en ministerios o personas que sean genuinos ante Dios, y no les dé a esos mercaderes del falso reino terrenal, que se enriquecen a su costa, y encima le engañan diciendo que usted también será “bendecido” como ellos por apoyarles (jamás será esa una verdadera bendición).

No damos para recibir a cambio. Damos con sabiduría porque eso es lo que Dios requiere de nosotros, y si Dios, como también dice Su Palabra, nos quiere bendecir por ello, pues amén a ello (2 Co. 9: 8, 9), pero siempre, la motivación no es la “recompensa”, o el “beneficio” como si se tratara de una transacción comercial. La motivación correcta es la obediencia, por la fe que obra por el amor (2 Co. 8: 11; Gál. 5: 6)

Por lo tanto, hermanos, huyamos del falso “evangelio de las indulgencias y los falsos pactos” que sólo busca el enriquecer a sus postulantes a costa del ingenuo e ignorante “dador alegre” de turno.

Concluyendo
Ese “otro evangelio” tiene todavía muchas más variantes y ramificaciones, pero este artículo ya no tiene más espacio. Pero acordémonos que la preocupación del apóstol Pablo radicaba en que nuestros sentidos puedan llegar a ser de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo, como le ocurrió a Eva (2 Corintios 11: 3)

Porque hermanos, ahí radica el asunto del éxito del “otro evangelio”, cuando permitimos ser engañados y en vez de ser fieles a Cristo, en realidad lo somos a nuestro egoísmo. Acordémonos que esa es una de las características de los que tienen apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ella con sus hechos y su fruto, de los tales nos hemos de apartar (2 Ti. 3: 4, 5)

Dios les bendiga.

© Miguel Rosell Carrillo, Pastor de Centro Rey, Madrid, España.
www.centrorey.org
centrore@tiscali.es
Septiembre 2006

Notas:
1. Bruno Interlandi en Congreso Kairós; T.B.N./Enlace, Madrid, España, 3-5 marzo 2005
2. Ibid.
3. Ibid.
4. E mail abierto del Pastor V.M.B. desde Bogotá (Colombia) a Cash Luna, (Guatemala).

 

FIN

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