ANDANDO EN LUZ

“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? (Salmo 27: 1)

1. Andando en la luz de Dios

“Jehová es mi luz y mi salvación”:

Cuando dice que Dios es mi luz, está diciendo, no sólo que Dios es luz, sino que es luz para mí en todos los aspectos de la existencia.

Luz implica, verdad, con todo lo que eso resume. La luz es lo contrario a las tinieblas, en las cuales el enemigo se mueve y se nutre.

Cristo es laluz de Dios:

“En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Juan 1: 4, 5)

Cuando nos movemos en la luz, Dios es luz para nosotros, porque Él es luz:

“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. 6 Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;  7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1: 5-7)

Si somos de Cristo, entonces tenemos comunión con Dios, pero sólo podemos tener comunión con Él si andamos conforme a la luz que es la verdad suya.

Si andamos en tinieblas, entonces no andamos conforme a la verdad; ¿y qué es andar en tinieblas? Es andar en:

Mentiras, deshonestidad, inmoralidad, incertidumbre, etc. en todo aquello que es contrario a la verdad de Dios.

La única manera de tener comunión con Dios, es andando en Su luz. Sólo así podemos tener real comunión unos con otros, como cristianos, y sólo así la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado.

2. Nos es necesario el quebrantamiento

“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú; oh Dios” (Salmo 51: 17)

Para poder andar en luz, y con eso decimos, andar en la voluntad de Dios, nos es preciso orar que Dios nos lleve a todo quebrantamiento, de manera se pueda ir cumpliendo lo que el apóstol Pablo enseñó a los gálatas:

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí...” (Gálatas 2: 20)

Leemos en Proverbios 16: 17-19;

 “El camino de los rectos se aparta del mal; su vida guarda el que guarda su camino. Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu. Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios”.

El mal es todo aquello contrario a la voluntad de Dios; por ello, es preciso apartarnos de todo lo que puede llegar a entorpecer nuestro caminar con Dios.

Cuando andamos en nuestros propios caminos – en mayor o menor medida – andamos en soberbia. Esa soberbia es la que alecciona diciendo que en nosotros mismos está la seguridad en nuestro discurrir por la vida. Eso es soberbia.

El quebrantamiento, es el resultado de reconocer que eso último no es verdad, que necesitamos la intervención del Espíritu Santo, y la misma intervención del Espíritu Santo, y que necesitamos recibir consejo, tal y como está escrito:

“Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo” (Prov. 1: 5)

“El entendido en la palabra hallará el bien, y el que confía en Jehová es bienaventurado” (Prov. 16: 20)

3. Para los que andan en luz, ya no hay temor

“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?:

Cuando andamos en la verdad de Dios, con todo lo ello implica, gozándonos de Su salvación, el temor está vencido.

El temor está vencido, porque para nosotros, fue vencido en la cruz del Calvario.

Ese temor no sólo se ha de entender como miedo diverso, sino también como culpabilidad, condenación, sentido de indignidad, etc.

Romanos 8: 1, 2 dice:

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús; porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”

4. Dios es nuestra fortaleza

“...Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?:

El salmo dice que la fortaleza de nuestra vida es el mismo Dios. Eso implica su favor, su gracia para con nosotros:

“Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros? El que no escatimó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8: 31, 32)

La Palabra nos da la seguridad de que si andamos conforme a la luz de Dios, nada ocurrirá que no haya sido aprobado por el Señor, sino que además tenemos la seguridad de que Dios es a nuestro favor.

Conclusión

  • La verdadera luz es el mismo Dios, y Él es nuestra luz.
  • Para andar en luz, que implica andar en su verdad, no es necesario morir a nosotros mismos.
  • Cuando andamos en luz, el temor, la culpabilidad, el sentido de indignidad, etc. se disipan.
  • Cuando somos de la luz, y andamos en ella, Dios es por nosotros siempre.

 © Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España

www.centrorey.org