Dos iglesias buenas del Señor (I)
21/01/2007
Leer Apocalipsis 2: 8-11
Introducción
En este pequeño estudio, veremos acerca de las dos iglesias del Apocalipsis que son prototipos de las buenas iglesias del Señor para todos los tiempos: La de Esmirna y la de Filadelfia. Hoy veremos acerca de la de Esmirna.
Esto nos ayudará a entender mejor, que es lo que el Señor espera de nosotros como individuos y como congregación.
Nos daremos cuenta de la gran diferencia que existe entre el concepto de iglesia local que es de Dios, al concepto ya muy corriente de hoy en día derivado, entre otros, del neopentecostalismo (*)
(*) Extremo y desviación del Pentecostalismo histórico que surgió principalmente en Norteamérica a finales de la primera mitad del siglo XX. En el neopentecostalismo se mezclan otras corrientes ideológicas ajenas a las cristianas puras, como la liturgia del entretenimiento, la doctrina de la prosperidad materialista, la doctrina de los pactos, metafísica de la Nueva Era, la conquista de las naciones, el discipulado de las naciones, el gobierno jerárquico de los nuevos apóstoles y profetas, el concepto de megaiglesia en contra de las congregaciones pequeñas y medianas, etc. etc.
Ambas iglesias locales, la de Esmirna y la de Filadelfia, tenían cosas en común, y sobre todo una de ellas: La disposición a sufrir por la causa de Cristo.
Esto dista mucho, pero mucho, del carácter pasivo, cómodo, y materialista del falso evangelio que se enseña hoy por hoy en muchos lugares, donde se pretende llevar al creyente a centrarse en sí mismo, hacia un egocentrismo.
1. El mensaje al ángel de la iglesia en Esmirna
Esmirna en griego significa mirra. Y el nombre le viene bien a la iglesia de dicha ciudad, ya que la mirra es símbolo de sufrimiento y de muerte.
La mirra formaba parte del perfume de la unción sagrada (ver Éxodo 30: 23-33).
Fue profético el acto de entrega de mirra del rey del oriente al recién nacido Salvador del mundo; la mirra declaraba que Jesús era el Siervo Sufriente. Ya en la cruz, Jesús rechazó el vino con mirra que hubiera aliviado sus sufrimientos.
Esmirna es la única ciudad de las siete mencionadas que todavía subsiste, bajo el nombre de Izmir, en la actual Turquía, a unos 60 Kms. de las ruinas de Efeso.
En el tercer viaje misionero de Pablo (años 53-56), el apóstol llevó allí el Evangelio, y las primeras personas se convirtieron al Señor.
El que Esmirna (mirra), haya quedado hasta nuestros días, parece proféticamente indicar el hecho de que habrá sufrimiento en este mundo hasta el final del mismo, tal y como lo conocemos.
(V. 8) <<8Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna...>>: El destinatario de la carta es el ángel o el responsable, cuidador, pastor, esta vez, de la iglesia sita en la ciudad de Esmirna.
<<... El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto>>:
Cristo se presenta a sí mismo con el título que le caracteriza: el Primero y el Ultimo, es decir: El Alfa y la Omega (letras primera y última del alfabeto griego). Cristo es el que dio su vida en la cruz, y resucitó.
Es sinónimo también de que el Señor Jesucristo es Señor, y por lo tanto Dueño, de la iglesia en Esmirna, y por tanto, de toda iglesia cristiana.
(V. 9) <<Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico)...>>:
El Señor declara que es totalmente consciente y sabedor de:
Las obras de la iglesia en Esmirna; y de su tribulación y de su pobreza en lo natural, aunque en lo espiritual eran muy ricos.
Vemos aquí que el Señor es sabedor de todo lo que nos ocurre como congregación.
Nada se escapa a su conocimiento. El era perfectamente consciente de los sufrimientos que experimentaban aquellos pocos, pero valerosos creyentes.
Encontramos la siguiente declaración en el comentario de Matthew Henry:
<<La fidelidad a Cristo comportaba, no sólo tribulación, sino también pobreza, ya que los creyentes solían surgir más bien entre las gentes de condición humilde (ver 1 Co. 1: 25-29). Se añadía a esto el que, al profesar la fe cristiana, eran despedidos de sus oficios y trabajos...venían el hambre...y con frecuencia, la persecución y la muerte violenta>>.
Esta era la realidad de aquellas gentes en aquellos tiempos cuando el Evangelio se hacía paso en medio de un mar de paganismo, idolatría y brujería; ¿difiere mucho la situación aquella de la actual? Quizás sí, quizás no tanto.
Lamentablemente, lo que para ellos era un privilegio, es decir, sufrir por causa del Nombre, hoy en día prácticamente no se entiende ni se enseña así en muchos púlpitos (muchos de ellos falsos púlpitos cristianos)
¡Qué lejos está la realidad de aquellos primeros creyentes y de sus vivencias de sacrificio y entrega a Cristo de todos estos de hoy en día que sólo buscan en el Evangelio su propia comodidad, confort y bienestar personales!
¡Qué lejos está la enseñanza y vivencia apostólicas de toda esa enseñanza actual que apela al confort del cuerpo, haciendo un abusivo énfasis en el bienestar material por encima de todo lo demás, engañando al decir que la prosperidad material es síntoma ineludible de bendición de Dios.
Existe una promesa en la Biblia que en muchos sectores, raramente es enseñada porque se opone frontalmente a su mensaje:
<<Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución>> (2 Timoteo 2: 12).
Cuando el cristiano vive conforme al Evangelio, la persecución es síntoma de una vida consagrada a Cristo. Por consiguiente, si no padecemos persecución de algún tipo, deberíamos preguntarnos si nuestra vida es de auténtica piedad en Cristo Jesús.
La tribulación nos ayuda en nuestra consagración a Cristo, por eso Dios la permite, aunque nosotros de debamos buscarla (viene sin pedirla)
(V. 9b) <<... y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás>>:
Los de Esmirna habían experimentado el ataque blasfemo por parte de falsos creyentes; de falsos hombres y mujeres de Dios. Sólo eran de nombre siervos de Dios; pero en realidad eran servidores de sí mismos, y por tanto, miembros de la sinagoga de Satanás.
Los hubo entonces, y los hay hoy en día.
Los aludidos en la carta, eran entre otros, judíos sólo de nombre, posiblemente eran judaizantes, muy numerosos en aquel tiempo y que, curiosamente, hoy están resurgiendo.
Eran y son judaizantes: Sus enseñanzas están basadas en parte en la ley y en parte en la gracia. Una salvación parcialmente por gracia y parcialmente por obras. Pablo reprende esa doctrina (ver Epístola a los Gálatas), llamando a esas enseñanzas <<diferente evangelio>>, y al que lo predica: <<anatema>> (Gál. 1: 8, 9).
Hoy en día, ese tipo de persecución, la interna, promovida por falsos hermanos (judaizantes o no) es muy común y muy dolorosa, porque sabe a traición.
No hay nada más doloroso que saberse traicionado por las personas a las que más amas.
No obstante, la Biblia describe a los que parece que son, pero no son, de esta manera:
<<Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras (2 Corintios 11: 13-15).
No olvidemos, que son falsos hermanos en la fe, porque no sirven al Señor, sino que se sirven a sí mismos. En la medida en que se sirven a sí mismos, sirven a Satanás (y los hay definitivamente conscientes de que sirven al diablo, a estos llamamos con el apelativo de satanistas).
Sufrir sin ser amargado, esa es la cuestión
Los de Esmirna habían sufrido la persecución, tanto desde afuera, como desde adentro, pero a diferencia de los de Efeso, no se habían amargado, y consecuentemente, no habían perdido el primer amor.
Leemos así en Hebreos 12: 15:
<<Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados>>
La amargura es una de las herramientas preferidas y utilizadas por el diablo contra el cristiano. Una vez él ha logrado que esa amargura se apodere del creyente (y casi siempre es por previas heridas del alma), el resto ya es fácil.
El padecimiento por Cristo, es para vida eterna
Pero el Señor da ánimos a la iglesia en Esmirna:
(V. 10) <<No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida>>:
Había de padecer la iglesia de Esmirna, pero la consoló diciendo que no temiera ese padecimiento.
El padecimiento lo usa el Señor para generar sana dependencia del creyente en Él.
El diablo lo usa para todo lo contrario, para que el creyente se aparte del Señor, y llegue a apostatar.
El creyente deberá decidir en qué dirección quiere andar al respecto, y todo va a depender del amor que verdaderamente profese a Cristo.
Al respecto de esos diez días, comenta Watchman Nee:
<<Los diez días citados no se refieren a diez días y diez noches literales. Simplemente les dice que el sufrimiento va a tener un límite en el tiempo. Puede también tipificar las diez grandes persecuciones que fueron llevadas a cabo por el Imperio Romano>>.
La décima persecución, la de Diocleciano, fue la más cruel y duró diez años. El Señor les insta a no temer el padecimiento y de ser fiel hasta el extremo de morir, porque iban a recibir la corona de la vida.
El cristiano que es perseguido hasta morir, recibe la corona de la vida; sea que literalmente muera, o que esté dispuesto a dar su vida por Cristo llegado el caso.
(V. 11) <<El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte>>:
El anuncio que se da a los fieles de todas las congregaciones de Cristo de todos los tiempos; a los mártires en potencia:
<<No os importe tener que afrontar la muerte física por Cristo (hoy en día existen muchos mártires de Cristo), ya que la segunda muerte (la que envía a la gente al lago que arde con fuego y azufre 21: 8), no tiene ningún efecto sobre vosotros>>.
El verdadero cristiano vive en esta tierra poniendo su mira en las cosas de arriba. Así sí que es más que vencedor. Veámoslo:
(Colosenses 3: 1-3) <<Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria>>
Sabiendo que en todo el proceso somos más que vencedores (a nivel de Eternidad):
(Romanos 8: 37-39) <<Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro>>
Vivamos el verdadero Evangelio, según lo es; y apartémonos de las falsas corrientes que son todas ellas inspiradas por el mismo infierno, para hacer perder el alma del creyente.
Dios les bendiga.
© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España
Enero 2007
www.centrorey.org
