Conocer a Cristo es la finalidad de la POTENCIA de Dios en nosotros
(Colosenses 1: 28, 29) <<…amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; 29para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí>>
Introducción
La Palabra nos enseña que Dios nos da de Su POTENCIA la cual puede actuar PODEROSAMENTE en cada uno, así como lo hacía en Pablo.
La palabra que traducimos del griego por POTENCIA, es en ese idioma en el cual Pablo originalmente escribió, <<ENERGUEIAN>>, de donde viene en español la palabra ENERGÍA. De hecho es la misma palabra.
Así que aquí estamos hablando de la ENERGÍA que Dios deposita en cada uno, la cual actuaba poderosamente en Pablo, y así quiere Dios que sea con cada uno de los verdaderos cristianos.
Dios no nos ha dejado desamparados y desprovistos, porque nos ha enviado a LUCHAR, y esa lucha es básicamente ESPIRITUAL. Dios nos ha dado de Su POTENCIA o ENERGÍA, para hacer Su obra en este tiempo.
LA OBRA DE DIOS LA HEMOS DE HACER CON LA GRACIA DE DIOS. ESO TAMBIÉN IMPLICA SU POTENCIA.
Por lo cual, es menester creerle a Dios, cuando Su Palabra nos dice que EL NOS CONCEDE POR SU ESPÍRITU, SU POTENCIA O ENERGÍA LA CUAL OPERA PODEROSAMENTE: (DINAMIS, de donde viene la palabra dinamita).
Por fe
El ingrediente esencial aquí es la FE. Fe para creer y para poner en marcha la POTENCIA o ENERGÍA de Dios.
1. Fe basada en la verdad revelada en la Palabra de Dios (no sólo en experiencias sobrenaturales o en emociones; acordémonos que el diablo también tiene poder sobrenatural).
¿Quién aquí está dispuesto a creer que Dios le ha concedido Su POTENCIA, Su ENERGÍA, la cual puede llegar a actuar poderosamente en cada uno?
El ejemplo de Jesús
Jesús nos da testimonio de esa POTENCIA, también llamada UNCIÓN:
(Mateo 14: 35, 36) <<Cuando le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos; 36y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos>>
(Marcos 5: 25-34) <<Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote>>
Alguno podría decir, que eso sólo ocurría con Jesús, porque él es Dios. Pero también ocurrió con otros, con sus discípulos:
Los apóstoles
(Hechos 5: 12, 15, 16) <<Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo… sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados>>
Felipe
(Hechos 8: 4-8) <<Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad>>
Pablo
(Hechos 19: 11, 12) <<Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían>>
Toda esta demostración de la verdadera POTENCIA o ENERGIA de Dios, por medio de los hombres de Dios, iba dirigida en un solo propósito que a la vez era doble:
¡Misericordia hacia las gentes y glorificar a Dios!
2. Nada ha cambiado
Creemos que nada ha cambiado hoy en día. Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
La Lluvia Primera que cayó aquel día de Pentecostés sobre aquellos 120 primeros discípulos, que fue la venida del Espíritu Santo en su manifestación de poder, sigue vigente hoy en día en la Iglesia, y a través de la Iglesia.
DIOS SIGUE AMANDO A LOS HOMBRES DE HOY, COMO AMÓ A LOS QUE NOS PRECEDIERON.
3. Veamos en qué sentido es importante la POTENCIA de Dios hoy en día
Dios no nos da de Su poder, como para exhibirnos ante los demás, o aparecer ante los demás como los grandes santos del momento.
Dios nos da de Su poder, para HACER MISERICORDIA Y GLORIFICARLE.
Veamos de nuevo las palabras de Pablo que leímos en un principio, siguiendo un poco más:
(Colosenses 1: 28, 29; 2: 1, 2) <<…amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí. Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios, esto es, Cristo>>
Aquí vemos el verdadero motivo de Dios al darnos Su POTENCIA o ENERGIA. Vamos por partes:
4. Discipulando a los creyentes
Pablo trabajaba para amonestar y enseñar a todo hombre (se entiende creyente), a fin de presentarlo perfecto, es decir, maduro a Cristo.
Esa es la finalidad de la POTENCIA de Dios en nosotros, que cada uno de nosotros seamos perfectos (es decir, preparados, cristianos maduros, entregados de un corazón perfecto, honestos, sin doblez, llenos de fe, llenos del Espíritu Santo).
Dicho sea de paso, para ello nos será indispensable también el conocimiento de las Escrituras. Lo vemos también en 2 Timoteo 3: 17: <<Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra>>
5. Potencia para librar del mal
<<para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí. Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro>>:
La POTENCIA de Dios era precisa, y lo es ahora, no sólo para enseñar y corregir con unción a los creyentes, sino para librarles del maligno.
Es muy difícil que un creyente pueda avanzar en el Señor, si está lleno de demonios y de sus ataduras espirituales.
La Escritura hace numerosas menciones acerca de liberar a los cautivos, tanto en el Antiguo, como en el Nuevo Testamento:
(Isaías 42: 6, 7) <<Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano…para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas>>
(Isaías 58: 6) <<¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?>>
(Isaías 61: 1-3) <<El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a consolar a todos los enlutados; 3a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado>>
Lo primero que hizo Jesús cuando inició su ministerio, y lo que más hizo a lo largo del mismo (así como sus apóstoles y primeros discípulos, fue echar fuera los demonios de las gentes creyentes, así como sanar enfermedades, casi todas de origen demoníaco).
Se cumplió la Palabra (así como debe seguir cumpliéndose):
(1 Juan 3: 8) <<Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo>>
Para ello, así como Pablo pasaba horas en ministración y en oración al respecto, nosotros, debemos hacer lo mismo.
Dice el apóstol a los Efesios:
(Efesios 3: 20) <<Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros>> (Esto último nos habla de responsabilidad)
Yo puedo ver en estas palabras de Pablo, la tarea que realizaba. EL ECHABA FUERA A DISTANCIA LOS DEMONIOS O LOS ATABA, así como Jesús lo hizo aquella vez con la hija de la mujer sirofenicia (Mc. 7: 24-30)
Pablo no podía estar en persona en todas partes, pero él creía que por la POTENCIA de Dios que actuaba poderosamente en él, los demonios se iban desprendiendo de aquellos primeros creyentes de origen gentil, que estaban llenos de demonios por causa de su anterior paganismo.
Eso se lo hace saber a sus discípulos: << quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro>>.
Su lucha era la oración, la súplica, la rogativa, la intercesión (todo dirigido a Dios por ellos). También la oración de poder (guerra espiritual) y mandar que salieran los demonios. Acerca de esa lucha, Pablo escribe así a los Efesios:
<<Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes>> (6: 12)
6. La finalidad de la POTENCIA de Dios en nosotros
La POTENCIA para liberar a los creyentes de los demonios y de todas sus ataduras, no es una finalidad en sí misma, sino un medio <<para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios, esto es, Cristo>> (Colosenses 2: 2)
Consolados los corazones
La consolación es la obra del Espíritu Santo. Jesús dijo:
(Juan 14: 15-17) <<Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros>>
Dios quiere que los corazones de Sus hijos estén consolados, sanados, llenos del fruto del Espíritu Santo, libres por tanto, de demonios y de sus obras.
Unidos en amor
Hay demasiados que se preocupan mucho y de una manera un tanto en lo natural de la Unidad de la Iglesia. Lo cierto es que la verdadera UNIDAD es la que sólo proporciona el Espíritu Santo derramando en nuestros corazones el amor del Padre (Ro. 5: 5).
Por tanto, todo aquel que es verdaderamente de Dios, tiene el Espíritu Santo; por tanto está en perfecta UNIDAD con el resto que son como él.
Todas las riquezas de pleno entendimiento
<<hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios, esto es, Cristo>>:
Conocer a Cristo es la finalidad de la POTENCIA o ENERGÍA de Dios en nosotros, y a través de nosotros.
Conocer a Cristo significa, que disponiendo de un espíritu, alma y cuerpo libres, el Espíritu Santo nos da revelación plena de Quién es Cristo, de Su amor, como dice Pablo a los Efesios:
(Efesios 3: 14-19) <<Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios>>.
LA POTENCIA O ENERGÍA DE DIOS, ESTÁ DISPONIBLE PARA TODO AQUEL QUE AMANDO A CRISTO, ESTÉ DISPUESTO A PAGAR EL PRECIO, Y SOSTENER GRAN LUCHA POR TODOS LOS HERMANOS (evidentemente, la lucha es espiritual)
¿Quién está aquí dispuesto?
Dios les bendiga.
© Miguel Rosell, Pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Noviembre 2006
www.centrorey.org
