Estando en Cristo
3ª parte
29/05/2006
(2 Corintios 5: 17, 18) <<De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo>>
Seguimos hablando de lo que somos, debemos ser, creer y hacer en Cristo.
1. La seguridad de la vida eterna viene por estar en Cristo
(1 Corintios 15: 18-22) <<Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres. Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados>>
Toda la humanidad, parte de es de Adán, parte es de Cristo. No hay otra posibilidad.
En Adán todos mueren. Todo aquel que es de Adán, el primer hombre, muere. Adán es el prototipo de hombre caído. Hecho justo y sin pecado, pero llegado a ser maldito por creer al diablo antes que a Dios.
Sólo en Cristo, el postrer Adán tenemos salvación y vida eterna.
Sólo Cristo es autor de salvación verdadera y eterna.
2. Nuestro amor para los demás, deberá ser el de estar en Cristo
(1 Corintios 16: 23, 24) <<La gracia del Señor Jesucristo esté con vosotros. Mi amor en Cristo Jesús esté con todos vosotros. Amén>>
El único amor que realmente vale, es el que es en Cristo Jesús. Ese es el amor verdadero, en el cual debemos vivir y mostrar a los demás.
3. Esforzándonos en la gracia
2 Timoteo 2: 1 <<Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús… Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo>>
Tenemos la gracia de parte de Dios; la tenemos al estar en Cristo.
En esa gracia que es en Cristo Jesús nos tenemos que esforzar. Las penalidades se llevan mejor con la gracia de Dios, sin la cual, no podríamos sufrirlas.
De hecho, la gracia está disponible, porque las penalidades que vienen por ser un buen soldado de Jesucristo, están servidas:
“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Ti. 3: 12)
Toda la bendición para nuestra santidad
Efesios 1: 1-4 <<Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él>>
Implícita con la santificación, está la bendición. No pueden ir una sin la otra. De hecho, la bendición espiritual, por lo tanto a priori invisible, fue hecha en “los lugares celestiales” en Cristo, antes de que el mundo existiera.
Esa bendición espiritual hecha en los cielos, digamos que fue el vehículo para nuestra posterior santificación; en este caso, el ser constituidos santos y sin mancha ante Dios.
En otras palabras, en Cristo Jesús, escogidos desde antes de la fundación del mundo, fuimos llenos de toda bendición espiritual para en este tiempo, existencia y lugar, poder ser lo que Dios ya planeó para cada uno de nosotros, desde antes de que el mundo existiera como tal.
4. La verdadera unidad la da el ser uno en Cristo
(Gálatas 3: 28, 29) <<Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa>>
(Gálatas 5: 5, 6) <<Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor>>
(Gálatas 6: 15, 16) <<Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios>>
Como santos que somos en Cristo, podemos y debemos saludar a todos los demás santos:
(Filipenses 4: 21, 22) <<Saludad a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo os saludan. Todos los santos os saludan, y especialmente los de la casa de César>>
En Cristo Jesús, todos los hombres son hechos uno:
(Efesios 2: 11-22) <<Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu>>
Debemos buscar el tener un mismo sentir en Cristo Jesús:
Fil. 4: 2; <<Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor>>: Por eso Pablo les anima a las hermanas a dejar sus diferencias y participar de una común koinonia.
En Cristo, Dios nos confirma con los demás hermanos en la fe
(2 Co 1: 21, 22) <<Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones>>
5. Estamos en Cristo, quien es nuestra paz, sabiduría, justificación, santificación y redención
Filipenses 4: 7 <<Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús>>
(1 Corintios 1: 30, 31) <<Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor>>
(Gálatas 3: 25-27) <<Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos>>
6. Estando en Cristo, la voluntad de Dios es que crezcamos
(1 Corintios 3: 1-4) <<De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?>>
(1 Pedro 2: 1-3) <<Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor>>
Crecer implica permitir que el Espíritu Santo haga la obra de santificación que sólo puede hacerse estando en Cristo.
Y atender al magisterio de la Palabra de Dios:
(1 Corintios 4: 17) <<Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias>>
7. Sólo en Cristo podemos ir en triunfo
(2 Corintios 2: 14-17) <<Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente? Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo>>
El verdadero triunfo, no es el “éxito” que algunos predican y enseñan. El verdadero triunfo es el estar en Cristo, y así, manifestar a Cristo por doquier, sea para salvación o para perdición.
El verdadero triunfo es hablar en Cristo; es decir, en su autoridad y conforme a Quien Él es.
El verdadero triunfo es el de sabernos en Cristo Jesús, sólo esperando en Él, con la vista puesta en las cosas de arriba, y no en las de la tierra (Col. 3: 3)//.
© Miguel Rosell Carrillo, Pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Mayo 2006
www.centrorey.org
