Estando en Cristo
2ª parte
21/05/2006
(2 Corintios 5: 17, 18) <<De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo>>
Seguimos con el estudio “estando en Cristo”, y de esa manera poder ir aprendiendo lo que somos en Cristo.
1. Somos hechos santos y santificados en Cristo
(1 Corintios 1: 1-3)
<<Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo>>
La verdadera iglesia es la que está santificada en Cristo Jesús, uno por uno, ya que tanto la salvación como la santificación son de parte de Dios para cada individuo que se presta a ello.
La verdadera iglesia es la que está apartada para Dios, conforme a la justicia de Cristo, y por su justicia en su sangre.
Aun y estando en este mundo, sabemos que somos de Dios, y que no somos del mundo, estando éste bajo el maligno (1 Jn. 5: 19). Esto significa que nos hemos de apartar de todo aquello que es espiritualmente contaminante. Veamos con más detalle que es lo que eso significa:
(1 Juan 2: 15-17) <<No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo>>
¿Qué es aquí el mundo?: La siguiente definición tomada del comentario bíblico de Matthew Henry puede servirnos:
<<Sistema mundano de criterios y actitudes que se oponen, bajo el dominio de Satanás, a todo lo que Dios y, por tanto, Jesucristo, enseñan y preceptúan>>
Hoy en día existen mucho más que “criterios y actitudes”. Existen infinidad de obras, ejemplos, manifestaciones diversas, incluyendo desde las artísticas hasta las falsas religiosas, políticas, sociales, pasando por todo tipo, de todas las formas y maneras, que se englobarían sin discusión en ese “sistema mundano” aludido.
El mundo, como sistema diabólico y opuesto a Dios, sólo ofrece cosas que son pecado o incitan al pecado; por tanto, cosas que son contra la voluntad de Dios.
Sin discusión alguna, hoy en día vivimos en los días como los de Noé, o los de Lot (Lc. 17: 26-29); los días de la venida del Señor a por los suyos.
No amar al mundo: Eso implica que no nos podemos involucrar emocionalmente ni espiritualmente en las cosas de este mundo.
¿Cuáles son esas cosas?: Son las que “hay en el mundo”. Veámoslas conforme a la Escritura:
Los deseos de la carne; los deseos de los ojos; la vanagloria de la vida.
Entendamos un poco más acerca de esos tres conceptos, que sintetizan todo el “amor al mundo”.
a) Los deseos de la carne: Podríamos definir esta expresión como: “Los deseos pecaminosos del corazón”. Como deseo que es, existe un cierto grado de atracción, fruto de la concupiscencia (gr. epithumía, ver Stgo. 1: 13-15) en el individuo.
El enemigo siempre intenta enlazar o anexar la oferta pecaminosa del mundo con el corazón engañoso y perverso del individuo, que en diferente proporción, todos tenemos (Jer. 17: 9).
El creyente debe de separar su corazón constantemente de esa oferta pecaminosa del mundo, así como guardar y santificar por el Espíritu su corazón:
2 Corintios 7: 1 <<Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios>>
b) Los deseos de los ojos: En el griego original es: “La concupiscencia de los ojos”.
Los ojos vuelan; ven muy rápido. ¡No alimentemos nuestros ojos con lo que no conviene!
¿Qué es lo que desean los ojos, y el mundo, a través del diablo, parece estar más que dispuesto a ofertar?:
Todo lo que implique codiciar con ellos: Mujeres (u hombres), bienes materiales, fortuna, fama de otros, reconocimiento, placeres, dinero, etc. etc. etc.
c) La vanagloria de la vida: Literalmente del gr. original: “La arrogancia jactanciosa de la vida”; es decir, la ostentación de la opulencia.
Dice en Matthew Henry:
<<Esta “ostentación vanidosa de los bienes de fortuna” marca el punto más alto de la autosuficiencia orgullosa, por la que el hombre mundano trata de exaltarse a sí mismo y de rebajar a los demás, provocando el asombro y la envidia. ¡Ojalá dicha ostentación estuviese limitada al círculo de los mundanos, sin entrar jamás en los creyentes ni en las congregaciones como tales!>>
Pues nos parece que no va a ser así. En este sentido, es tan triste ver a supuestos ministros de Dios, haciendo ostentación de oro, perlas, automóviles, hasta de aviones. Dice el Dr. Bolainez (www.bolainez.com):
<<Están vestidos extravagantemente, son comilones y bebedores empedernidos, maestros de la lascivia, poseedores de mansiones lujosas, autos, y en algunos casos tienen hasta aviones privados. Tienen sirvientes que les secan el sudor de sus artísticos rostros mientras caminan. Hacen enormes derroches para hacerse acompañar por guardaespaldas>>
Estos falsos hombres de Dios, gastan el dinero de las ofrendas y diezmos que les dan, no en la obra de Dios, sino en sí mismos. Hacen “ostentación vanidosa de los bienes de fortuna”. Escribe el apologista Mario Fumero al respecto, con nombres y apellidos:
“Benny Hinn gasta millones en sus viajes, durmiendo en hoteles de lujos, en una suite donde se quedan los presidentes y príncipes de los países ricos. Un ejemplo de ello es su visita, de paso a Londres, en Milano, en donde pagó por una noche $10,800 americanos. Su mansión está valorada en más de (10,000,000.00) diez millones de dólares y su avión privado le cuesta más de $100,000 mensuales en su mantenimiento y todo esto se hace en el nombre de Jesús, afirmando que el Señor era rico… El otro empresario religioso es Cash Luna, apóstol y predicador de la prosperidad de origen guatemalteco, que visita Honduras. Según un informe extraído de internet, este predicador es millonario, posee un avión propio y el artículo que transcribo afirma lo siguiente: «Cash Luna es sin lugar a dudas, un hombre amador del dinero y la buena fortuna. Poseedor de relojes Rolex y Cartier, para referencia un Rolex Presidente de oro, que puede llegar a costar la ínfima suma de $25,000.00 y un Cartier por el estilo… Y un tanto más una sencilla casa de habitación en el condominio Coventry carretera a El Salvador Guatemala con un valor no menor a $ 150,000.00, membresía en exclusivo club de golf Hacienda Nueva en San José Pinula, Guatemala (regalada), autos Mercedes-Benz de $90,000.00, su Volvo XC-90 con un precio de $60,000.00, jet Sabreliner 60 modelo 78 con precio de mercado que ronda los 800,000.00 al millón de dólares y quien sabe cuántas cosas más guardadas debajo del tapete, Cash Luna es un paladín de los pastores ricos y famosos, digno de figurar en el conteo de la revista FORTUNE».
Con toda razón y motivo, prosigue el Hno. Fumero hablando: “Estas realidades me hacen plantear la terrible corrupción que en el nombre de Dios se está ejecutando en muchos lugares. No me cabe en la cabeza que vivamos ostentosamente, derrochando las ofrendas y diezmos de los hermanos para vivir como príncipes, mientras a nuestro alrededor millones mueren de hambre y enfermedad por falta de pan y medicinas.
Este no es el modelo de vida que Jesús enseñó, porque el Señor afirmó que las riquezas y los afanes de este siglo ahogan la Palabra. No puedo callar lo que es injusto y es tiempo de investigar el enriquecimiento de aquellos predicadores que explotan la fe, se hacen millonarios, y evaden los impuestos, es tiempo de desenmascarar a los explotadores de la fe, y como pastor, debo señalar aquello que no es ni bíblico, ni ético, ni moral”
¡Totalmente de acuerdo!
De toda esa ostentación vanidosa, como creyentes, hemos de huir también. No sigamos el ejemplo de esos falsos hombres de Dios. Acordémonos que por sus frutos les conoceremos.
Textos adicionales:
Santiago 4: 4 <<¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios>>
Romanos 8: 7 <<Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios>>
De ahí que todos los esfuerzos de los dominionistas en este sentido, van dirigidos en la dirección del diablo; hacia estar bajo él por poner la mira en las cosas de la tierra (Col. 3: 3)
Somos santos en Cristo
Efesios 1: 1 << Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso>>
Filipenses 1: 1, 2 <<Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo>>
Pero los verdaderos cristianos somos santos; es decir, apartados para Dios y Su voluntad. De ese modo, obtenemos la gracia de Dios, y la paz suyas, indispensables para poder vivir en este mundo, a contracorriente.
¡PROCEDAMOS A PERMANECER EN CRISTO!.
© Miguel Rosell Carrillo, Pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Mayo, 2006
www.centrorey.org
