ESTAD QUIETOS EN EL DÍA DE LA ANGUSTIA 3ª parte
09/04/2006
<<Si bien estaré quieto en el día de la angustia, cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas. Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales. Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar>> (Habacuc 3: 16b-19)
Introducción
Sigamos aquí, y ya para terminar, con el estudio de la profecía de Habacuc en relación al Israel del tiempo de la Angustia para Jacob (Jer. 30: 3-7), es decir, del Israel que recibirá la tremenda lluvia temprana y tardía al mismo tiempo (ver Joel 2: 23) en el mismo contexto de la Gran Tribulación.
Entonces se cumplirán las palabras del apóstol Pablo en relación a la salvación del la nación judía: “y todo Israel será salvo” (Romanos 11: 25); entendiendo que la nación de Israel, habrá entonces descubierto al verdadero Mesías, Jesús de Nazaret, habiendo, por tanto, rechazado al falso Mesías, el rey de Europa, proveniente de la realeza europea con sangre de la dinastía del rey David (así engañará a muchos rabinos)
Todo ese contexto puede ser aplicado espiritualmente a nosotros, la iglesia actual, que está también esperando la venida del Esposo, para ser llevada por Él a las bodas.
Mientras tanto, aprendamos a poner en práctica los principios de Habacuc.
1. Cuando falta lo indispensable en lo natural
(V. 17) <<Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales>>:
Israel siempre depende de Dios
Llegará un momento en que Israel por sí misma, no podrá subsistir de ningún modo. Y es que Israel fue creado para Dios, y por Dios, de los lomos de Abraham. No hay modo humano en que Israel pueda levantarse y continuar sin el Dios que la creó en definitiva.
Llegará un día, y ese tiempo será al final de la Gran Tribulación, en que los judíos se darán cuenta de que existen por Dios, y para Dios. En ese día levantarán sus ojos al verdadero Mesías; Yeshua Ha Mashiaj (Jesús el Mesías).
En ese día Dios derramará de Su Espíritu en una porción doble (lluvia temprana y tardía a la vez) (ver Joel 2: 23)
<<Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a Mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito>> (Zacarías 12: 10)
2. Israel descubrirá a su Dios
<<Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar>>:
Aunque para el Israel de la Gran Tribulación en lo natural no haya posibilidades, así como no las hubo en lo espiritual por siglos, Israel, por boca del profeta Habacuc lo declara, se alegrará y se gozará en el Dios de su salvación, porque en esos momentos estará “descubriéndolo”.
En ese momento Israel estará quieto, “quieto en el día de la angustia”, y verá que Dios es Dios, porque ese será el momento de Su intervención. Acordémonos de lo que dice el Salmo 68: 10, 11;
<<Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob>>
La fortaleza de Israel es su Dios
Proféticamente, Habacuc como portavoz del Israel de esos días exclama: <<Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar>>:
Verdaderamente, la fortaleza de Israel no está en sí mismo, sino que es Dios su fortaleza, y en ese tiempo, a Israel se le caerán las escamas de los ojos y entenderá esa verdad.
¿Por qué de ciervas y no de ciervos?
Los pies de Israel serán como de ciervas. ¿Por qué de ciervas y no de ciervos? Porque los pies de las ciervas, a diferencia de los ciervos, son más derechos y firmes; por lo tanto son más ágiles.
Las alturas ponen distancia con el infierno, que está abajo. Israel andará espiritualmente (y quizás en lo natural) sobre los montes de Judá, a salvo de sus enemigos encabezados por la Bestia Anticristo.
3. Aplicación a nosotros
Dios quiere enseñarnos las mismas lecciones espirituales. A que nuestra dependencia jamás sea de las cosas materiales, personales y en nuestras fuerzas.
Con todo ello, Dios nos advierte que puede haber tiempos en los que Él consienta en que desaparezca la prosperidad material de nuestras vidas y las seguridades en lo natural, para ayudarnos a entender de que nuestro sustento y sostenimiento no consiste en los bienes que poseemos o en nosotros mismos, sino en Él.
El dijo a sus discípulos, y por extensión a todos nosotros:
Juan 15: 5 <<Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer>>
Nuestra confianza absoluta no puede basarse en nada que nuestras manos puedan manejar, nuestra cabeza pensar, y en nada que esté en nuestro poder, sujeto a nuestra voluntad, como siendo nosotros los que controlamos o dominamos. Esta es justamente la filosofía que rige en este mundo y para este mundo.
Nuestra confianza SÓLO puede estar en Dios.
Solamente así nos podremos alegrar y gozarnos de veras en el Dios de nuestra salvación.
Solamente en Él existe la verdadera paz y la verdadera seguridad; y Él quiere que lo creamos, que lo aceptemos, que lo experimentemos y que así sea en nuestras vidas.
Todos los días de nuestra vida
Como será para el Israel del final de la Gran Tribulación, cuando de veras encuentre al Mesías, así ha de ser para nosotros todos los días de nuestra vida, hasta que le veamos cara a cara (1 Co. 13: 12; 1 Jn. 3: 2, 3), sabiendo que ya no queda tanto tiempo para que ese evento glorioso se produzca.
El motivo real de nuestra alegría y gozo
<<Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación>>:
El alegrarnos y gozarnos ha de ser siempre en el Dios que nos ha redimido de la muerte y de la destrucción eternas por Cristo Jesús.
De hecho, el verdadero gozo en esta tierra no debería consistir en nada de lo que en ella hay, sino solamente en nuestro Dios, del cual dependen absolutamente todas las cosas, ya que Él las ha creado.
<<Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar>>
Entendiendo que, si así hacemos, nuestra fortaleza será el mismo Dios, y no nosotros mismos. Si así hacemos, aprenderemos a “andar en nuestras alturas”; y esas alturas serán las nuestras propias por Su provisión constante, por el efecto de su Santo Espíritu en nosotros. Así hemos de vivir. Eso sólo nos habla de una constante dependencia de Dios.
Bendiciones;
© Miguel Rosell Carrillo.
