ESTAD QUIETOS EN EL DÍA DE LA ANGUSTIA 2ª parte
26/03/2006
Habacuc 3: 16-19 <<Oí, y se conmovieron mis entrañas; a la voz temblaron mis labios; pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí; si bien estaré quieto en el día de la angustia, cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas. Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar>>
El domingo anterior vimos acerca del sentir del profeta Habacuc, identificándose completamente con lo que Israel experimentará en el llamado tiempo de la “Angustia para Jacob” (Jer. 30: 3-7): La angustia de verse cercado por el ejército del Anticristo.
Pero el profeta también manifiesta algo fundamental en ese momento: Una absoluta confianza en Dios, expresada en quietud, aun y cuando la invasión del Anticristo se cierne contra Israel.
Además, el profeta detalla el contexto de su confianza y quietud en Dios, diciendo:
<<Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar>> (Habacuc 3: 17-19)
I. Analizando la confesión de Habacuc
<<Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo…>>:
1. La higuera, la vid y el olivo
La Biblia menciona a la higuera junto a la vid (Deut. 8: 8; Sal 105: 33; Jer. 5: 17; Jl. 1: 12). La expresión “debajo de la parra y debajo de la higuera” es sinónimo de prosperidad y seguridad (1 R. 4: 25; Mi. 4: 4; Zac. 3: 10);
Miqueas 4: 4 <<Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado>>
La higuera
La higuera es usada por el Señor como emblema de Israel (Mr. 11: 12-17). Pero llegó un momento en que Jesús emitió juicio contra la higuera; ¿por qué?
¿Por qué maldijo Jesús a una higuera estéril?
Leemos en Marcos 11: 12-17 <<Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos>>
Como venimos diciendo, la higuera es usada por el Señor como símbolo de Israel, y la maldición de la higuera estéril constituye una parábola: El pueblo de Dios no había respondido adecuadamente al llamamiento del Señor, y por ello Él anuncia su juicio.
Esa “maldición” es realmente juicio.
Entendamos antes algunas cosas en cuanto a la higuera:
En primavera, la higuera da sus higos tempranos antes de cubrirse de hojas, sobre las ramas crecidas el año anterior. Si el árbol no tiene esos higos cuando aparece el follaje, no habrá higos.
Ese árbol que Jesús tenía delante tenía las hojas que vienen con los primeros frutos, pero no tenía ningún fruto, ni siquiera higos verdes, aunque como dice Marcos, no era tiempo de higos en el sentido de que al no ser verano, no era tiempo de cosecha; pero aún y así, hubiera debido tener al menos los higos verdes de la primavera.
Cuando el Señor fue a ver si había higos, ya que la higuera tenía todas sus hojas, no los encontró; no estaban allí.
La presencia de las hojas sin el fruto, es indicación de la profesión religiosa de Israel sin fruto. Una profesión vacía.
El Israel de los tiempos de Jesús no llevaba fruto (la higuera).
La maldición de la higuera estéril, nos da a entender lecciones espirituales: Por poco que sea, debemos de llevar algún fruto siempre. Un creyente que no lleva ningún fruto, es que no anda como verdadero creyente.
¡Pero Israel dará fruto!
No obstante, el mismo Señor anunció que la higuera daría fruto en verano:
<<De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca>> (Mateo 24: 32) ¡Tengamos en cuenta que el fruto de la higuera se recoge en verano!
Aquí el Señor anunció que Israel daría fruto en su tiempo (la higuera en verano).
La vid
Israel es también asemejada a una vid (S. 80: 8-13);
<<Hiciste venir una vid de Egipto; echaste las naciones, y la plantaste. Limpiaste sitio delante de ella, e hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra. Los montes fueron cubiertos de su sombra, y con sus sarmientos los cedros de Dios. Extendió sus vástagos hasta el mar, y hasta el río sus renuevos>> Esa vid es Israel.
En el tiempo profético de Habacuc, esa vid tampoco llevaba fruto.
El olivo
En cuanto al olivo; este también es símbolo absoluto de Israel (ver Romanos 11: 11-27).
El olivo era improductivo en el contexto de Habacuc.
Así que aquí tenemos los tres símbolos más importantes de Israel: La higuera, la vid (o la viña), y el olivo. Pero en el contexto de la confesión del profeta Habacuc, tanto la higuera como la vid como el olivo, son improductivos.
¿Qué debemos entender aquí? Varias cosas.
La negación del Mesías
Desde la negación del Mesías por parte de los judíos, su casa les fue dejada desierta:
Jesús exclamó sobre Jerusalén, dos días antes de ir a la cruz:
Mateo 23: 37-39 <<¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor>>
Han pasado casi dos mil años de improductividad espiritual para Israel. Cuando Israel rechazó al Mesías, espiritualmente entró en su verano de calor abrasador, cuando no llueve, por lo tanto la vida es poco más que imposible.
Mientras tanto, ese fue el tiempo de la Iglesia de Jesucristo, formada por creyentes de origen judío y gentil (Ro. 11: 11-29)
En el tiempo de la Gran Tribulación
Pero cuando Habacuc expresa lo que hemos leído, proféticamente está hablando del tiempo final de la Gran Tribulación.
Según el contexto de la profecía de Habacuc, el Israel que tenemos delante es el que existirá en el tiempo de la Gran Tribulación. Por lo tanto, aún será improductivo en un principio. ¿En qué sentido?
En el sentido natural y espiritual.
Como hemos dicho, en términos espirituales, actualmente Israel, viene de un largo, muy largo verano de casi dos mil años, en el cual apenas ha llovido, por lo tanto es improductivo espiritualmente.
En términos naturales, en el contexto de la Gran Tribulación, Israel estará tan grandemente oprimida por las naciones que la acosarán, y por la misma Bestia Anticristo, que será improductiva también, y grandemente necesitada.
No obstante, veremos que gracias a esa opresión sin igual, llamada la “Angustia de Jacob” (Jer. 30: 3-7), Israel se volverá al Señor:
Leemos en Romanos 11: 25-27 <<Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados>>
En una próxima ocasión seguiremos desarrollando este tema.
Miguel Rosell Carrillo.
