ACLARACIÓN MINISTERIAL

MEMORANDUM

ACLARACIÓN MINISTERIAL

“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros” (1 Juan 4: 7-11)

Estimados hermanos, fieles de nuestro Señor Jesucristo.

En estas últimas semanas y como todos saben bien, me he esforzado en la labor de compartir desde la Biblia las doctrinas de la gracia, las cuales, a su vez, enseñaron aquellos hombres de la Reforma, y que son las propias de la teología salvífica de la Biblia.

Como saben bien, me estoy esforzando en comunicar lo mejor posible estas verdades, porque entiendo que son un inigualable tesoro, el cual es para todos aquellos que amamos al Señor con amor sincero y entrañable.

En todo ello, jamás he buscado ningún provecho para mí, sino más bien todo lo contrario. Lo que me ha acarreado hasta este momento esta decisión y obra, ha sido el rechazo y el enfado de algunos hermanos (y la aprobación de muchos otros también, para la gloria de Dios).

Entiendo que todos tenemos puntos doctrinales que no siempre coincidirán, pero también entiendo que esto no ha de ser motivo en absoluto para crear contiendas y disensiones, y que en el valor y sentido explícito de la libertad que Cristo nos concede, podemos – y aún debemos – hacer una defensa de la doctrina que creemos y profesamos. De otra manera, nos someteríamos a los postulados de intransigencia propios de Roma.

Lamentablemente, he de decir que esa libertad que tengo en el Señor se ha visto puesta en tela de juicio por ciertos elementos, que llevados por posturas de intolerancia y seguramente por intereses de tipo doctrinario y derivados, han pretendido que dejara de lado mi discurso. Pero es necesario seguir la pauta bíblica: “es preciso agradar a Dios antes que a los hombres”

Por otra parte, si la enseñanza que he traído provoca controversia, es porque no todos creemos lo mismo, y eso no deberá ser jamás motivo de escándalo sino de reflexión, lo cual, esto último, es bueno.

La sana discusión o argumentación, siempre edifica, jamás destruye. Es la típica y propia de los simposios y sínodos, como fue el de Dort en su día. No es motivo para peleas entre hermanos, lo cual es inverosímil. La máxima ha de ser la paulina: “Examinadlo todo, retened lo bueno”

Públicamente, rechazo cualquier acusación de haber provocado o promovido enfrentamiento alguno entre hermanos. Si alguien me acusa de esto, faltará a la verdad. Al contrario, creo que tener la posibilidad de revisar nuestros postulados de creencia y adecuarlos lo mejor posible a la Revelación bíblica, es lo propio de alguien que ama al Señor.

Espero que estas palabras ayuden a todos a comprender mejor cómo hemos de comportarnos en la casa de Dios que es la Iglesia, columna y baluarte de la verdad (1 Ti. 3: 15)

SOLI DEO GLORIA
Dios les bendiga

Miguel Rosell Carrillo
Noviembre 2011