LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO (III)

Capítulo Tercero

Índice del Tema

7) Discernimiento de espíritus

‘...a otro, discernimiento de espíritus...’: Este es un don de revelación.

En general, discernimiento es la acción de discernir, del griego “diakrino”, y se traduce por: “Separar, apartar; distinguir; descomponer en sus elementos, analizar”. Se trata de tener la revelación acerca de asuntos de orden espiritual.

Todos los verdaderos creyentes tenemos la capacidad de discernir. No obstante, el llamado discernimiento de espíritus, va más allá. El Espíritu Santo unge de una manera especial a algunas personas para poder ver más allá de lo que vemos los demás cristianos normalmente.

Es una percepción sobrenatural dada por el Espíritu Santo para distinguir el espíritu o espíritus que se manifiestan a través de alguien. Es el don que hace de policía para proteger a los demás. Muy útil para todos los que tienen responsabilidad pastoral.

El citado don permite discernir o averiguar el carácter espiritual de la persona y la fuente de sus acciones y mensajes. Es claro el ejemplo de Pedro acerca de Simón el mago (Hechos 8: 9-24)  “ 21No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. 22Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón, 23porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás”.

Pedro discernió el espíritu que dominaba a ese tal Simón.

Las tres fuentes espirituales
Existen tres fuentes espirituales y operacionales en el universo: (1) Dios, (2) los demonios, (3) el espíritu humano. En este caso, el don de discernimiento de espíritus nos ayuda a averiguar de qué fuente proviene cualquier manifestación espiritual.

“El discernimiento de espíritus en la congregación es necesario como instrumento de vigilancia contra los embaucadores, falsas doctrinas, mentiras demoníacas, etc. etc.”

“El discernimiento de espíritus en la congregación es necesario como instrumento de vigilancia contra los embaucadores, falsas doctrinas, mentiras demoníacas, etc. etc.”

8) Diversos géneros de lenguas

(V. 10) ‘…a otro, diversos géneros de lenguas...’:

Por diversos géneros de lenguas, entendemos todas las lenguas que existen, tanto humanas como espirituales.

Cada uno hablamos por lo menos un idioma, no obstante, Dios imparte a quien quiere un don o habilidad especial de aprender y hablar ciertos idiomas según convenga, o hablarlos sobrenaturalmente (ver Hechos 2: 4- 12). Hay muchos testimonios de misioneros que en países donde no hablaban el idioma del lugar, hablando su propio idioma, el oyente nativo les escuchaba en su lengua. 

Así pues, se define como la facultad de hablar por el Espíritu Santo en alguna lengua que el que habla no ha aprendido previamente.

Hablando en lenguas
Cuando el apóstol Pablo nos habla de: ‘Diversos géneros de lenguas’ también incluye el hablar ‘en lenguas’, esto es, en lengua espiritual.

Todo creyente lleno del Espíritu Santo puede “hablar en lenguas (1 Corintios 14: 5; 26; 39), idioma espiritual no aprendido por el cual se expresa el Espíritu Santo; con esta ‘lengua’ hablamos a Dios y nos edificamos (1 Co. 14: 4); también intercedemos y hacemos guerra espiritual.

Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas…” (1 Corintios 14: 5): Pablo quiere que todos hablen en lenguas, porque todos pueden hablar en lenguas. Este es un don para todo cristiano. La razón es evidente, y ya ha sido dada en el versículo anterior. El que habla en lengua [extraña] a sí mismo se edifica...’ El hablar en lenguas nos ayuda tremendamente en nuestra propia edificación de fe, ánimo, fuego y poder del Espíritu, etc. etc. etc. ¡Dios quiere que todos sus hijos oren en lenguas!

Añadimos más Palabra al respecto:

“¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua…” (1 Corintios 14: 26)

“ 39Así que, hermanos…no impidáis el hablar lenguas (1 Corintios 14: 39)

El orar en lenguas nos edifica
Es importante orar en lenguas constantemente, porque como ya apuntamos, es de edificación para nuestras vidas. Así lo enseña la Palabra: El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica…(1 Corintios 14: 4). Hay bendición de parte de Dios cuando oramos en lenguas.

Es muy importante que uno hable en lenguas para sí. Por experiencia podemos decir que realmente uno ‘a sí mismo se edifica’. Cuando se alcanza la sanísima costumbre de orar en lenguas para sí mismo andando por la calle, yendo en metro o en autobús, o conduciendo, el Espíritu Santo tiene la libertad de obrar poderosamente en el que ora, y a través del que ora. Muchas veces no sabemos cómo orar, esta es una de las varias razones para orar en lenguas. Encontramos en Romanos 8: 26, 27

‘Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos’.

Muchas veces, orando en lenguas suplirá nuestra carencia de no saber cómo orar con nuestro entendimiento, ya que haciendo así, siempre oraremos ‘conforme a la voluntad de Dios’.

El dulce y santo murmullo
Sí es bueno que en la congregación exista en el tiempo de adoración, de oración, etc. un dulce y santo murmullo debido a la oración o cántico en lenguas de los adoradores.

A Dios le place eso, porque ninguna voz sobresale respecto de la otra; y todas al unísono, exaltan a Dios.

Es útil a la hora de interceder y hacer guerra espiritual; y es útil a la hora de adorar, entrando en la presencia del Santísimo.

El hablar en lenguas, es mayormente de uso privado
Las lenguas son para uno hacia Dios, principalmente. Leemos en 1 Corintios 14: 6;

“6Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?”  

‘Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas...’:

Es decir, hablando en voz audible en ‘lenguas espirituales’, dirigiéndome a los que tengo a mi alrededor, pretendiendo que me entiendan... ¡eso es lo que hacían los corintios entre ellos!

‘... ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?:

Obviamente de nada. El mensaje debe ser comprensible. Los mensajes son comprensibles a través de un idioma conocido en común. Al pretender dar revelación, o ciencia (conocimiento), doctrina, etc. en “lenguas”, impide que esa riqueza espiritual pueda ser comprendida por los demás a causa del uso equivocado del canal de comunicación en cuestión, es decir, el idioma.

Tratando de explicar mejor el valor de estas cosas, Pablo usa de algunos ejemplos (1 Corintios 14: 7, 8)

‘Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara?:

Dice Hamar en su comentario muy acertadamente:

“Pablo obtiene otra ilustración del mundo inanimado. Hay una referencia a la música. La flauta representa a los instrumentos de viento. La cítara (de donde obtenemos la palabra guitarra) representa a los instrumentos de cuerda. Una melodía bien ejecutada habla al corazón mismo del hombre. Pero para que se logre esto tiene que haber una variedad de armonías, expresiones y acordes. Sin esto no hay más que discordia inútil. El sonido tiene que comunicar significado y mensaje”.

Seguimos leyendo en el v. 8; ‘Si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?’: Hamar sigue apuntando:

“Del mundo inanimado, Pablo también obtiene la ilustración de la trompeta de guerra. En la época anterior a la guerra moderna, mecanizada y electrónica, la trompeta cumplía un papel importante. Una melodía era para la diana, otra para el toque de silencio; otra para avanzar en la batalla; otra para la retirada. Si no se contaba con sonidos claros y distintos, no habría habido entendimiento entre la tropa. Y en este caso, ¿quién se prepararía para la batalla? La respuesta es: ¡Nadie!”.

Intentar dar información en “lenguas”, es lo que los creyentes corintios, a los que se dirigía Pablo por carta, hacían, y no funcionaba. Así se creían muy espirituales, pero era sólo una ilusión. El problema de los corintios es que, teniendo el don, desconocían su uso correcto. Pablo les enseña, y nos enseña. ¿Está Pablo opuesto al don de lenguas? De ninguna manera; es más, él anima a que todos hablen en lenguas (v.5), pero siempre siguiendo las pautas correctas para su uso correcto.

Habiendo ilustrado convenientemente toda la cuestión, Pablo resuelve:

Leemos en el nueve: ‘Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Porque hablaréis al aire’.

Es lógico, cualquier mensaje que se dé en forma incomprensible, flota en el aire.

Categóricamente el apóstol sentencia lo que había sido práctica continua en la iglesia de Corinto, unos a otros se hablaban “en lenguas”, imaginamos que pretendiendo una comunicación ‘espiritual’. No culparemos a esos corintios porque eran ignorantes seguramente de todo esto. Aprendamos nosotros de los errores de ellos y de la enseñanza de Pablo.

Sigue aclarando el apóstol con una última ilustración:

(V. 10, 11) Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. 11Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí

Goodspeed traduce así este versículo: “Probablemente existan muchísimas lenguas diferentes en el mundo”. Y todas ellas tienen algo en común: Significado.

(V. 11) Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí:

Está claro. Los idiomas sirven para comunicar. Si no hay comunicación, no hay comprensión. Pretender la comprensión sin previa comunicación es un acto inútil. El hablar ‘en lenguas’ es un tipo de comunicación espiritual, básicamente (siempre hay excepciones) no destinada a la comprensión por ella misma, sino a la comunicación con Dios que sí entiende. Para eso sirven las “lenguas”.

Usemos los dones del Espíritu conforme al Espíritu, por ello Pablo añade:

(V. 12) Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia”.

Así también vosotros...’: Indica la necesidad de entender y aplicar estas ideas a su propia situación.

‘...pues que anheláis dones espirituales (cosas espirituales), procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia’:

Aquí el sentido es claro. Los dones no son para hacer exhibición gratuita de ellos, sino para la edificación de la iglesia. ¡Hay que usarlos apropiadamente, y con la motivación correcta! Eso también va con el hablar en lenguas.

Usando las lenguas a viva voz en la congregación
Habiendo dicho que el uso de las lenguas es más bien de uso personal y privado, además de congregacional en suave murmullo, cabe añadir que hay momentos cuando se podrá extender su uso públicamente, en el seno de la congregación cristiana (nunca fuera de él), en alta voz.

1 Corintios 14: 27 “Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete”: Ordenadamente, los que sienten de dar mensajes en lenguas, pueden hacerlo, tal y como enseña Pablo:

  ‘...sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno...: Es decir, uno detrás del otro. Pablo enseña que para evitar confusión, y que dos hablen a la vez, se haga esto por tandas uno tras otro, para que se pueda aprovechar bien el resultado de la manifestación del don. Dos o tres, en cada tanda.

Pablo quería evitar que eso fuera una especie de concurso a ver quien podía hablar más rato en lenguas y más alto, porque eso era lo que ocurría en mayor o menor grado en la congregación de Corinto.

...y uno interprete...: Es preciso la interpretación, porque la iglesia ha de ser edificada.

Cuando dice que “uno interprete”, no hay que entenderlo aquí como que sólo puede ser una persona, sino que el énfasis está en que haya interpretación siempre. La misma persona que habla en lenguas podría tener la interpretación. En cuanto a la interpretación de lenguas, veremos más seguidamente.

Por otra parte, y en contra de lo que algunos piensan, el don de lenguas, no es el resultado de un impulso incontrolable, incapaz de controlarse. Cada creyente tiene la capacidad (o debería tenerla) del autocontrol o dominio propio para operar con el don (1 Corintios 14: 32, 33): Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; 33pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz

9) Interpretación de lenguas

Hablemos de esto con detalle. Volvamos para atrás, al capítulo 12, v. 10c ‘...y a otro, interpretación de lenguas’:

Como hemos visto, hay momentos en que el Espíritu Santo, dirige a que se de un mensaje en lenguas, esta vez en alta voz, a toda la congregación. Entonces, se requerirá de alguien que pueda interpretar esa lengua.

Definiéndolo: El don de interpretación de lenguas, será un entendimiento sobrenatural del mensaje previamente dado en voz audible en lengua desconocida (en lenguas).

Ese don y su uso son imprescindibles para poder emitir mensajes en lenguas a la congregación en alta voz. Enseña Pablo en 1 Corintios 14: 28;

“Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios”.

En el contexto de los creyentes corintios, que no usaban las lenguas con la finalidad correcta, claramente Pablo quería ya de una vez acabar con ese abuso.

No es que a Pablo le molestase que los fieles oraran en lenguas a viva voz. El lo hacía cuando estaba solo. A Pablo le preocupaba la motivación de exhibicionismo del don (jactancia), entre otras cosas (ver 1 Co. 14: 23).

‘...y hable para sí mismo y para Dios’:

Sencillamente, si Dios no levanta interpretación en un momento dado, las lenguas no deben darse en alta voz, y por lo tanto, cada uno debe hablar “para sí y para Dios”, porque primeramente para eso son las lenguas. Esto no excluye el orar en el espíritu o cantar en el espíritu, como ya enseñamos. Estas son manifestaciones congregacionales, donde nadie destaca por encima de los demás. Son un suave arrullo en lenguas que glorifican a Dios, exaltándole en adoración.

Uno mismo podría tener la interpretación
Dice Pablo: ‘Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla’ (1 Corintios 14: 13)

Pablo exhorta a que se busque interpretación de ellas. Se entiende en el contexto de hablar en alta voz en público.

‘...pida en oración interpretarla’: Por lo que aquí se dice, parece evidente que el mismo que habla en lenguas a viva voz, puede recibir la interpretación también.

Y para finalizar, si como dice McArthur (su comentario bíblico), el don de interpretación de lenguas se corresponde con lenguas o idiomas extranjeros únicamente, ¿qué sentido tendría en el contexto de una congregación de creyentes que hablan el mismo idioma?

Hasta aquí este estudio de los dones del Espíritu.

Dios les bendiga.

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
www.centrorey.org
Revisado y ampliado, diciembre 2010

FIN