PROFETIZANDO JUICIO DE DIOS
NAHÚM

 PROFETIZANDO JUICIO DE DIOS NAHÚM

Índice del Tema

(Leer Nahúm 1: 1-8)  

Nahúm fue un profeta de los llamados menores, que dio a conocer su profecía en un momento clave de la historia de Judá, (entre los años 625 y 615 a.C.), ya que trajo consuelo al pueblo que temía a los crueles asirios, los cuales llegaron a ser derrotados por los caldeos. Eso fue, presuntamente, en tiempos del rey Josías, rey de Judá; por aquel entonces el Israel del norte ya había dejado de existir, por mano de los asirios, lo cual ocurrió en tiempos del rey Oseas de Israel (730-721 a.C.)

Dios trajo ese juicio contra Nínive, la que llegó a ser capital de los asirios, declarado previamente por el profeta Jonás, cuando por su predicación, la ciudad se arrepintió cien años antes.

En esos momentos, Nínive regresó a la idolatría, violencia y suma arrogancia. Fue cuando Asiria estaba en la cúspide de su poder, por haberse recobrado de la derrota de su rey Senaquerib (701 a.C.) en Jerusalén; derrota infligida por el mismo Dios:

(Isaías 37: 35-38) “Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí mismo, y por amor de David mi siervo. 36 Y salió el ángel de Jehová y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos. 37 Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, e hizo su morada en Nínive. 38 Y aconteció que mientras adoraba en el templo de Nisroc su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer le mataron a espada, y huyeron a la tierra de Ararat; y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo”.

Asiria fue siempre una nación cruel, enemiga de Israel. Dios usó a los asirios para traer juicio contra Israel, causando la deportación y dispersión de las diez tribus del norte en tiempos del rey Oseas, rey de Israel (aprox. 722 a.C.)

Una vez las tribus del norte no fueron más, los asirios por mano de Senaquerib, quisieron destruir Jerusalén, pero, como ya hemos apuntado, no lo consiguieron.

Por causa del dicho de Dios por medio del profeta Nahúm, Nínive, que representaba en esos momentos el esplendor del imperio asirio, con sus murallas de más de 30 metros de alto, y sus enormes fosos que la rodeaban, fue destruida, y con ella, el imperio.

Nínive

El mensaje de Nahúm, es acerca de Nínive. La grande y antigua ciudad iba a ser destruida para siempre:

(Nahúm 2: 13) “Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos. Encenderé y reduciré a humo tus carros, y espada devorará tus leoncillos; y cortaré de la tierra tu robo, y nunca más se oirá la voz de tus mensajeros”.

Nínive fue una importante ciudad asiria cercana a la actual  Mosul en Irak. Descrita en el libro de Jonás como «ciudad grande sobremanera, de tres días de recorrido» (Jonás 3: 3).

Se encontraba en la orilla oriental del río Tigris, y se extendía a lo largo de 50 kilómetros, con una anchura media de 20 kilómetros, desde el río hasta las colinas del este. Toda esta extensa área es en la actualidad una inmensa zona de ruinas.

Situada en la confluencia de los ríos Tigris y Josr, Nínive era un importante punto de paso de las rutas comerciales que cruzaban el Tigris. Ocupaba una posición central en las rutas entre el Mediterráneo y el Índico, uniendo así Oriente y Occidente, recibiendo influencias y riqueza de muchos lugares. Llegó a convertirse en una de las más grandes ciudades de la antigüedad.

Nínive fue edificada por Nimrod, bisnieto de Noé, (Génesis 10:7-11), por tanto fue una de las ciudades más antiguas de la historia, y llegó a ser una ciudad llena de maldad:

(Leer Nahum 3: 1-5)

Nahúm y Nínive

Nahúm, su nombre significa “consuelo”, o “consolación”.  Ese nombre suyo es profético, ya que representó su escrito un consuelo para Judá al ser anunciada la destrucción de la capital del imperio asirio, Nínive, que tanto daño le hizo.

El libro de Nahúm tiene por objetivo la profecía sobre la destrucción de Nínive, como ocurrió:

“Profecía sobre Nínive. Libro de la visión de Nahum de Elcos” (1:1)

La profecía sobre Nínive es una carga pesada porque es un mensaje de condenación, del cual Nahúm sólo era el consejero.

Nahúm anuncia sin ambages la destrucción que ha de producirse. Nínive, la  gran ciudad, iba a dejar de existir, como así fue. Después de su destrucción en el 612 a.C. el lugar no fue redescubierto hasta el año 1842 de nuestra era.

Nahúm: Sobre Dios el Señor

El libro de Nahúm empieza describiendo el carácter y ciertos atributos de Dios. El profeta define en términos generales el poder de Dios, y establece el hecho de que Él no sólo es el que todo lo puede, sino que también es un Dios santo y celoso que castiga a los malvados y venga a los Suyos en Su tiempo.

Este mensaje destruye todo entendimiento buenista acerca de cómo es el Dios Todopoderoso.

Los que en las iglesias no estudian los profetas como Nahúm, no se aperciben de la realidad de que Dios no es ese edulcorado “dios de amor” que enseñan.

El poder de Dios

(V. 2) “2 Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus enemigos”

Dios es celoso nos dice Nahúm. Ese término se emplea con frecuencia para aludir al celo que consume a Dios por su Israel.

Tanto eso hay que entenderlo como un celo por causa del adulterio espiritual cometido por Israel, que llevó al cautiverio de las diez tribus del norte (722 a.C.), como por el celo contra los enemigos de Judá, la invasión de Senaquerib (701 a.C.)

Dios es santo y no puede aceptar ni la infidelidad de su pueblo, como tampoco el ataque contra su pueblo.

Es venganza es justa por parte suya, porque siempre es conforme a justicia.

(V. 3) “Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies”

Dios no se apresura a enojarse, Él es tardo para la ira; no obstante, como está escrito, jamás tendrá por inocente al culpable, lo cual implica justicia. Nuestro Dios es Justo.

En cuanto a Su longanimidad, la había extendido a Nínive por lo menos cien años, en respuesta al arrepentimiento que hubo por medio de la predicación de Jonás (Jon. 3: 10; 4:2), pero llegó el día en que su castigo fue inexorable. Una justicia que se demora más allá de lo debido, se convierte en injusticia. No fue ese el caso.

Por tanto, jamás debemos pensar que Dios obra por impulsos o arrebatos, sino por justicia.

El que marcha en la tempestad y el torbellino, implica que posee la fuerza de ambos y el control de ambos, así gigante, teniendo las nubes a la altura de sus pies (metáfora).

La misma metáfora se entiende sobre los siguientes versículos:

(Vv.4-6) “4 El amenaza al mar, y lo hace secar, y agosta todos los ríos; Basán fue destruido, y el Carmelo, y la flor del Líbano fue destruida. 5 Los montes tiemblan delante de él, y los collados se derriten; la tierra se conmueve a su presencia, y el mundo, y todos los que en él habitan. 6 ¿Quién permanecerá delante de su ira? ¿y quién quedará en pie en el ardor de su enojo? Su ira se derrama como fuego, y por él se hienden las peñas”.

Queda demostrado que los juicios de Dios también afectan a la naturaleza.

La bondad de Dios

(V. 7) “7 Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían”

Enorme contraste entre lo expresado arriba y este versículo, pero verdad.

Toda su fuerza va dirigida a la consecución del bien y de la justicia, por eso es bueno. Para los judíos se iba a mostrar esta vez de este modo, ya que Nahúm es el profeta del consuelo para Judá. El iba a vindicar a Su pueblo.

Juicio contra sus enemigos

(V. 8) “Mas con inundación impetuosa consumirá a sus adversarios, y tinieblas perseguirán a sus enemigos”

Una inundación de aguas, lo cubre todo, y nada se escapa de ellas, así iba a ser su juicio contra Nínive, ya declarado por Jonás, pero que iba a ser consumado por la profecía de Nahúm, cien años más tarde.

Tras haber definido y declarado en términos generales el poder de Dios para juzgar y castigar, y Su derecho soberano para hacerlo, el profeta iba a anunciar el juicio específico de Dios sobre la ciudad soberbia, Nínive.

Por mucho que el mal y los que son del mal, se esfuercen, jamás prevalecerán. El mal siempre será juzgado y condenado por Dios, y para que eso sea así, debe manifestarse tal y como es, en toda su gravedad, para que pueda ser juzgado tal y como es.

El apóstol Pablo lo enseñó así:

“12 De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. 13 ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso” (Romanos 7: 12, 13)

El pecado ha de mostrarse en toda su realidad, y lo hace frente a la Ley que lo descubre de forma absoluta, de manera que pueda ser absolutamente castigado. De ahí que Nahúm diga de Dios, que: “no tendrá por inocente al culpable”. Eso destruye todo banal buenismo.

Tras haber definido y declarado en términos generales el poder de Dios para juzgar y castigar, y Su derecho soberano para hacerlo, el profeta iba a anunciar el juicio específico contra Dios sobre la ciudad soberbia, Nínive:

(Leer Vv. 9-14)

Dios se adentra en los pensamientos de los asirios, y les dice que esos pensamientos contra Él, no iban a ninguna parte. Los asirios invocaban a sus dioses contra Dios, pero eso era totalmente en vano.

Por otro lado, ir en contra del pueblo de Dios, sin el consentimiento de Dios, es ir en contra de Él.

Con una sola vez que emitiera Su juicio contra ellos, sería suficiente. Por mucha resistencia que opusieran (V.10), no iban a poder resistirle.

(V.11) “11 De ti salió el que imaginó mal contra Jehová, un consejero perverso”:

Ese “consejero perverso”, tiene su traducción literal como “consejero de Belial”, es decir, del diablo. Esto indica una influencia satánica en el dirigente que se identifica como el rey de Asiria (3:18). Ese individuo fue Senaquerib, quien desde Nínive, la cual hizo florecer espectacularmente en lo natural, urdió satánicamente un plan para destruir Judá y Jerusalén.

Pero no fueron prosperados esos planes satánicos:

(V. 12) “12 Así ha dicho Jehová: Aunque reposo tengan, y sean tantos, aun así serán talados, y él pasará. Bastante te he afligido; no te afligiré ya más”.

Interesante versículo, ya que consta de dos mensajes; uno para los enemigos del pueblo, y el otro para el pueblo. A saber:

Dios se dirige por boca del profeta a los enemigos, en tercera persona: “Aunque reposo tengan, y sean tantos, aun así serán talados, y él pasará…”

Y al pueblo en segunda persona: “Bastante te he afligido; no te afligiré ya más”.

Aunque el enemigo, en este caso los asirios, esté incólume (Heb. shelomim), es decir, “indemne, ileso, intacto, salvo, sano, íntegro, incorrupto, completo, campante”, y sean numerosísimos, dispuestos a cortar, puesto que Asiria es “la navaja de afeitar que Jehová alquiló” (Is. 7:20), serán “pelados”, serán cortados y perecerán (lit. “se desvanecerán”, como el humo o la neblina; es decir, serán destruidos completamente.

“Bastante te he afligido; no te afligiré ya más”: Como ya hemos apuntado, aquí el Señor se dirige a Su pueblo diciendo que a pesar de que les había afligido con los asirios, ya no volvería a hacerlo (con los asirios). Esto dice en el versículo siguiente:

(V. 13) “13 Porque ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas”: ese yugo referido, es el de los asirios.

(V.14) “14 Mas acerca de ti mandará Jehová, que no quede ni memoria de tu nombre; de la casa de tu dios destruiré escultura y estatua de fundición; allí pondré tu sepulcro, porque fuiste vil”:

Vemos tres juicios claros:

  1. 1) El rey de Asiria como representante de la nación quedaría sin descendientes.
  2. 2) Los dioses de los cuales recibían su autoridad, serían destruidos.
  3. 3) El rey sería sometido a muerte, con la caída de Nínive en el 612 a.C.

Esta es la descripción del final del imperio asirio, con la destrucción completa de Nínive: No habría descendencia real, por tanto el imperio no existiría más. Los caldeos o babilonios detestaban la idolatría, y se gozarían en destruir las estatuas de los “dioses” asirios. Nínive, como representante del impero dejaría de ser.

La destrucción de los asirios, ejemplifica la destrucción de los enemigos del pueblo de Dios, que también son los de Dios.

Anuncio al pueblo de Dios

(V. 15) “He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz. Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos; porque nunca más volverá a pasar por ti el malvado; pereció del todo”:

Este es el caso en el que la porción bíblica tiene dos sentidos diferentes. Seguramente el profeta tenía en mente  la liberación, aún futura de Judá por causa de la destrucción final de los asirios, pero Dios estaba dando un mensaje que trascendía a lo puramente natural:

(Romanos 10:15) “…Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”

El apóstol Pablo lo demostró, al usar ese pasaje de Nahúm, y el homólogo de Isaías (Is. 52. 7) para referirse a las Buenas Nuevas del Evangelio.

En cuanto a la primera acepción, la natural, durante un asedio, el pueblo no podía subir a Jerusalén para celebrar sus fiestas anuales, pero con la destrucción de Asiria, Judá fue convocada a celebrar sus fiestas y pagar los votos hechos durante su tiempo de asedio.

Anuncio de la caída de Nínive

(Leer Nahúm 2) 

El capítulo segundo del libro, habla de la aparición del enemigo que habría de destruir Nínive. Fue el ejército medo-babilónico en el 612 a. C.

El profeta anuncia la caída de Nínive, y lo hace usando muchos recursos metafóricos y descriptivos, muy vívidos.

El imperio asirio, cruel malvado y despiadado, iba a dejar de existir. Aún los historiadores no se explican cómo puedo caer de ese modo Nínive y el imperio entero, pero así fue.

La caída de Nínive, real e histórica, simboliza la caída del mal. Dios un día juzgará severamente y rotundamente el mal sobre esta creación, e indiscutiblemente, la ciudad malvada de Nínive, que recibiera en su día la oportunidad de arrepentirse (es decir, de dejar de cometer las atrocidades que cometía) sólo lo hizo por un periodo corto de tiempo, volviendo de nuevo a sus maldades, y aún peores.

Nínive ejemplifica la realidad humana a partir del pecado de Adán, la total depravación del hombre. El anuncio de la destrucción de Nínive por parte del profeta, no sólo es el anuncio de la destrucción ciudad malvada, sino el de la maldad humana.

Esa maldad será del todo destruida y olvidada, como lo fue Nínive.

Todos los esfuerzos por parte de los asirios por defender Nínive fracasaron, como fracasaron y fracasarán todos los esfuerzos humanistas por “mejorar” la condición moral humana. Fuera de Cristo no hay verdad ni salvación.

El destruidor (V. 1) iba a destruir al destruidor, y por mucho que se esforzara el segundo, nada iba a conseguir, porque Dios estaba enviando al primero para acabar su obra completa.

(V. 13) “Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos. Encenderé y reduciré a humo tus carros, y espada devorará tus leoncillos; y cortaré de la tierra tu robo, y nunca más se oirá la voz de tus mensajeros.”

El asirio iba a desaparecer por mano de Dios, empleando el Señor al medo y al caldeo.

La destrucción total de Nínive

(Cap. 3: 1-4) “¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje! 2 Chasquido de látigo, y fragor de ruedas, caballo atropellador, y carro que salta; 3 jinete enhiesto, y resplandor de espada, y resplandor de lanza; y multitud de muertos, y multitud de cadáveres; cadáveres sin fin, y en sus cadáveres tropezarán, 4 a causa de la multitud de las fornicaciones de la ramera de hermosa gracia, maestra en hechizos, que seduce a las naciones con sus fornicaciones, y a los pueblos con sus hechizos”.

Grandes son los pecados de Nínive, que ejemplifican los pecados de la humanidad también: Homicidio, prostitución “sagrada”, hechicería, ocultismo; perversión general. Por lo cual Nínive será pagada con la misma moneda.

El profeta Nahúm afirma que la destrucción de Nínive fue justa y merecida, y reitera tres cargos claros contra ella.

Primera acusación

Por su crueldad extrema, por ser sanguinaria en extremo.

Segunda acusación

Por su capacidad extrema para el engaño. Asiria empleó la falsedad y el fingimiento para someter a sus enemigos (2 R.18: 28-32)

Tercera acusación

Por su rapiña. Asiria se aprovechaba de sus víctimas como un depredador para llenar sus ciudades con los bienes de otras naciones.

Las tres acusaciones ejemplifican la maldad humana; esa psicopatía que caracteriza al hombre sin Dios.

(Vv.5-19) “5 Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos, y descubriré tus faldas en tu rostro, y mostraré a las naciones tu desnudez, y a los reinos tu vergüenza. 6 Y echaré sobre ti inmundicias, y te afrentaré, y te pondré como estiércol. 7 Todos los que te vieren se apartarán de ti, y dirán: Nínive es asolada; ¿quién se compadecerá de ella? ¿Dónde te buscaré consoladores? 8 ¿Eres tú mejor que Tebas, que estaba asentada junto al Nilo, rodeada de aguas, cuyo baluarte era el mar, y aguas por muro? 9 Etiopía era su fortaleza, también Egipto, y eso sin límite; Fut y Libia fueron sus ayudadores. 10 Sin embargo ella fue llevada en cautiverio; también sus pequeños fueron estrellados en las encrucijadas de todas las calles, y sobre sus varones echaron suertes, y todos sus grandes fueron aprisionados con grillos. 11 Tú también serás embriagada, y serás encerrada; tú también buscarás refugio a causa del enemigo. 12 Todas tus fortalezas serán cual higueras con brevas, que si las sacuden, caen en la boca del que las ha de comer. 13 He aquí, tu pueblo será como mujeres en medio de ti; las puertas de tu tierra se abrirán de par en par a tus enemigos; fuego consumirá tus cerrojos. 14 Provéete de agua para el asedio, refuerza tus fortalezas; entra en el lodo, pisa el barro, refuerza el horno. 15 Allí te consumirá el fuego, te talará la espada, te devorará como pulgón; multiplícate como langosta, multiplícate como el langostón. 16 Multiplicaste tus mercaderes más que las estrellas del cielo; la langosta hizo presa, y voló. 17 Tus príncipes serán como langostas, y tus grandes como nubes de langostas que se sientan en vallados en día de frío; salido el sol se van, y no se conoce el lugar donde están. 18 Durmieron tus pastores, oh rey de Asiria, reposaron tus valientes; tu pueblo se derramó por los montes, y no hay quien lo junte. 19 No hay medicina para tu quebradura; tu herida es incurable; todos los que oigan tu fama batirán las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu maldad?”

Por las maldades sin fin de Nínive, ésta quedaría expuesta en público, y esto le traería vergüenza y humillación. El Dios de Israel la iba a desnudar y despojar. La imagen está tomada de la mayor afrenta que puede hacerse a una mujer oriental (comp. Con Is. 47:3; Ez. 16: 37-41)

En lugar de hacer lamentación, lejos de esto, todos se alegrarían por su caída, y no habría nadie que quisiera consolarla. Iba a recibir su merecido.

El ejemplo desaprovechado de Tebas

El profeta lanza un último dardo acusatorio contra Nínive, porque en su soberbia y tremenda arrogancia, no había aprendido del escarmiento ajeno; no había aprendido de lo que le ocurrió a Tebas, la gran ciudad capital del sur de Egipto, que constituyó una de las civilizaciones más esplendorosas del mundo antiguo.

Tebas, la ciudad de las 100 puertas, al lado del Nilo; Nínive, al lado del Tigris.

Curiosamente fueron los asirios con Asurbanipal a la cabeza, los que algunos años antes la conquistaron, en el 663 a. C. De ahí la tremenda arrogancia de los asirios, que sabiendo que ellos pudieron conquistar y destruir una ciudad como Tebas, similar en ciertas características a Nínive, pensaban que a ellos no les podría ocurrir lo mismo.

La ceguera del soberbio.

Para nosotros

“El principio de la sabiduría es el temor de Dios; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Prov, 1: 7)

Lejos de burlarnos del mal ajeno, este debería ser un acicate (*) para temer a Dios, y eso es sabiduría.

(*) “Estímulo positivo que mueve a una persona a realizar una acción o a actuar de determinada manera”

Los insensatos desprecian la enseñanza testimonial como la que estamos viendo, pero los que tememos a Dios debemos aprender de esa circunstancia, y sacar el mayor provecho espiritual.

Dios resiste al soberbio

(V. 12) “12 Todas tus fortalezas serán cual higueras con brevas, que si las sacuden, caen en la boca del que las ha de comer”:

Dios iba a humillar totalmente el orgullo de los de Nínive, comparando sus murallas de 30 metros de altura, con brevas (fruto de la primera de las cosechas de la higuera) que caen directamente en la boca de los que se las van a comer.

(V. 14) “14 Provéete de agua para el asedio, refuerza tus fortalezas; entra en el lodo, pisa el barro, refuerza el horno”:

El sarcasmo no faltó en la boca del profeta al decir que debían prepararse para la batalla, a fortalecer las defensas de la ciudad, sólo para ser destruidos (Vv. 14, 15). Iban a gustar de su propia medicina. Tal y como en su día Senaquerib por boca del Rabsaces habló contra los de Jerusalén; lo que dijo, les ocurrió a ellos.

(V. 16) “16 Multiplicaste tus mercaderes más que las estrellas del cielo; la langosta hizo presa, y voló.”:

Nínive, ciudad de rapiña, multiplicó sus mercaderes que se valían de lo robado y saqueado de otros pueblos (V.16), pero nada iba a quedar de ello.

El ejemplo de las langostas

(V. 17) “17 Tus príncipes serán como langostas, y tus grandes como nubes de langostas que se sientan en vallados en día de frío; salido el sol se van, y no se conoce el lugar donde están”:

Aunque los defensores, empezando por los líderes, llegaran a ser tan numerosos como langostas, iban a ser atacados y destruidos precisamente como se ataca y se destruye a una plaga de langostas.

Dice el comentarista Buck: “Cuando hace frío, las langostas acampan en los muros buscando un poco de calor, y allí se quedan como aletargadas, pero cuando llegan los primeros calores del sol, las langostas recobran su agilidad, levantan el vuelo y no se sabe adónde vuelan”

Todos sus líderes, como langostas cuando calienta el sol, iban a desaparecer, abandonando al pueblo.

El líder malvado es cobarde. Huye ante el peligro dejando atrás a todos, ¡Qué diferencia con Jesús!:

(Juan 10: 10, 11) “10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.  Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”.

Cristo no huyó, sino que contrariamente, dio su vida por los escogidos.

El rey de Nínive era un malvado, que ejemplifica a todos los perversos líderes de todos los tiempos, a diferencia de Cristo, que es el verdadero Rey, que establecerá Su reino de justicia y paz en su regreso por mil años.

El fin del malvado

(Vv. 18, 19) “18 Durmieron tus pastores, oh rey de Asiria, reposaron tus valientes; tu pueblo se derramó por los montes, y no hay quien lo junte. 19 No hay medicina para tu quebradura; tu herida es incurable; todos los que oigan tu fama batirán las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu maldad?”

Los gobernantes y principales del rey de Asiria iban a dormir, iban a dormir el sueño eterno, como lo define el profeta Jeremías dirigiéndose a los de Babilonia: “Y embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus capitanes, a sus nobles y a sus fuertes; y dormirán sueño eterno y no despertarán, dice el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos” (Jer. 51: 57) – es decir – iban a morir, y como consecuencia, todo el “rebaño” asirio, iba a ser dispersado por los montes sin posibilidad alguna de poder ser reunido.

Para Asiria, no iba a haber curación para su fractura, porque el designio de Dios fue irrevocable, y los pueblos que en su día sufrieron el peso de su extrema maldad, iban a batir sus palmas de regocijo y gran suspiro.

La destrucción de Nínive, y del asirio, representan el final del malvado sobre la tierra. Esta es la lección para nosotros, que aunque tarde, llegará el día en que el impío desaparecerá para siempre, y reinará el justo.

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Febrero 2017
www.centrorey.org

Fin