Comentario al Salmo veintitrés
11/06/2006
Salmo 23 "Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días"
Este salmo de David, se aplican a Dios dos imágenes: La del pastor que cuida sus ovejas (v. 1–4) y la del anfitrión que agasaja a su invitado con un magnífico banquete (v. 5, 6).
El sentimiento predominante es el de plena confianza en el amor y la fidelidad de Jehová.
Otro salmo muy en la línea de este, es el Salmo 27.
I. El pastor que cuida sus ovejas (1-4)
1. Dios es nuestro Pastor
"Jehová es mi pastor…":
Curiosamente, David también fue un pastor. Originalmente lo fue de ovejas. El sabía muy bien cuales son las cualidades que deben acompañar a un pastor.
Esas mismas características las cumple nuestro Dios, el cual es el Pastor perfecto.
Jesús, el buen pastor por excelencia, dice así de sí mismo:
Juan 10: 11-13 "Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Pero el asalariado, que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye porque es asalariado y no le importan las ovejas"
Ante los problemas, el buen pastor sabe ponerse al frente y guardar y defender a su grey. El asalariado, es decir, el que tiene el pastorado como un oficio, como una profesión con la cual se gana la vida como si sólo fuese un negocio, ante la adversidad, huye a la primera de cambio, y abandona al rebaño.
Los pastores son siempre probados por Dios.
La gran promesa
"Jehová es mi pastor; nada me faltará":
Aquí tenemos la GRAN PROMESA de parte de nuestro buen Dios: “Nada realmente nos ha de faltar”.
Creyendo a esa promesa, todo afán y ansiedad sencillamente no se pueden sostener. No tenemos por qué afanosamente preocuparnos, angustiarnos, etc.
¡NADA ME FALTARÁ!
Siendo Dios nuestro pastor, y así, no faltándonos nada, podemos creer a Su Palabra:
Efesios 4: 5-7 "El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús"
A. Algunas condiciones
Dice el salmo 34: 10; "Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien"
Buscándole
Una condición para que realmente recibamos todo el beneficio de que Dios sea nuestro Pastor, y así nada nos falte es: Buscar a Dios.
“Buscar a Dios” significa, tenerle presente en todos los actos y vivencias. Significa, buscar de veras Su voluntad, y no la nuestra. Significa hacerlo todo conforme a la guía de Su Espíritu y de Su Palabra.
SÓLO LOS QUE CONOCEN A DIOS PUEDEN BUSCARLE.
Temiéndole
Dice el mismo salmo 34: 9; "Temed a Jehová vosotros sus santos, pues nada falta a los que lo temen"
Otra condición para que realmente recibamos todo el beneficio de que Dios sea nuestro Pastor, y así nada nos falte es: Temer a Dios.
Al único de de veras debemos temer es a Aquél que es digno de ser temido, nuestro Dios.
Confiando en Él
Dice el mismo salmo 34: 8 "Gustad y ved que es bueno Jehová. ¡Bienaventurado el hombre que confía en él!"
Una condición más para que realmente recibamos todo el beneficio de que Dios sea nuestro Pastor, y así nada nos falte es: Acercarse a Dios, con confianza.
PODEMOS DISFRUTAR DE LOS BENEFICIOS DE DIOS COMO PASTOR, EN LA MEDIDA EN QUE REALMENTE DECIDAMOS SER OVEJAS DE SU PRADO.
2. La bendición que nos rodea siendo Dios nuestro Pastor
(2, 3) "En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre":
Dice el Señor: "Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis" (Jeremías 29: 11)
Dios nos dice que Él tiene la seguridad acerca del tipo de pensamientos que tiene hacia nosotros. Estos pensamientos, que también se pueden traducir por intenciones, son de paz y no de mal, para cumplir con el deseo que tenemos, que es Suyo también, que es el de paz y sosiego en nuestras vidas.
Dios nos promete Su amparo. Veamos algunas pocas citas bíblicas:
Jamás el justo será desamparado:
"Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan" (Salmo 37: 25) "Jehová no dejará padecer hambre al justo" (Proverbios 10: 3) "El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente" (Salmo 91: 1) (2, 3) "En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma":
B. Dios nos promete
Delicados pastos donde descansar
Es evidente que en esa analogía pastoril podemos ver la mano protectora de Dios: ("Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará" S. 91: 7), y también la mano que alimenta espiritualmente.
Las ovejas cuando están en lugares deleitosos de verde pasto, hacen dos cosas primeramente: Comer y descansar, sintiéndose seguras.
El verdadero descanso a nuestras vidas lo trae Cristo. El mismo nos lo enseñó:
(Mateo 11: 28-30) "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga"
Llevar su yugo es ir unido a su Espíritu con el pertinente contentamiento de que su voluntad sea hecha en nuestras vidas. Enyugados a Cristo, vamos donde Él va siempre, y eso trae descanso para nuestras almas.
Los pastos de gran alimento, son la Palabra de Dios. Allí donde hay Palabra de Dios, allí es un lugar donde alimentarse y descansar.
Allí donde está la Palabra de Dios, está el Espíritu de la Palabra. Esos lugares de delicados pastos son su misma presencia; Su Espíritu. Es Su Espíritu el que nos hace descansar.
Aguas de reposo donde nos pastoreará
Jesús dijo:
(Juan 14: 15-18) "Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos"
(Juan 7: 37, 38) "En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva"
Sólo el agua puede calmar la sed. Sólo el Espíritu Santo puede calmar la sed espiritual.
(Jeremías 31: 9) "Irán con llanto, mas con misericordia los haré volver y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán, porque yo soy el padre de Israel "
El Espíritu Santo actúa como aguas de reposo y como ríos de agua viva, y siempre, siempre, trae consuelo y guarda. El es el Paracletos de Dios.
Confortará nuestra alma
"Confortará mi alma": Leemos en Isaías 40: 29-31 "El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán"
Jesús, el Buen Pastor por excelencia, dijo:"Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11: 29, 30)
Como cristianos, estando enyugados con Cristo, haciendo su voluntad, entonces hallamos descanso para nuestras almas.
Eso no significa exclusión de la aflicción, como diciendo, que no vamos a padecer ni a sufrir. Sino que en medio del padecimiento (éste siempre por motivo de Cristo y no por pecado o su consecuencia), la paz del Príncipe de Paz está siempre disponible.
Esa paz es el resultado de saber que Él lo tiene todo bajo su perfecto control, aunque las circunstancias parezcan decir lo contrario.
Además, hay una promesa de descanso cuando en medio de la aflicción por Cristo, confiamos en Él porque andamos enyugados con Él.
Hay además una promesa de herencia. Eso ya tiene que ver con la vida eterna:
"Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados" (Romanos 8: 17)
Guardar el alma, también tiene el sentido de protección:
Dios protege nuestra alma. Otra cosa es que le demos cabida al diablo; pero si no es así, se cumple lo que la Palabra dice:
"Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca" (1 Juan 5: 18)
Ese “tocar” es la palabra griega “aptetai”, y significa “agarrar para sí”. El diablo no nos puede agarrar para sí como creyentes, porque Cristo, el que fue engendrado por Dios, nos guarda. Otra vez: “El guardará tu alma”.
"El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende" (Salmo 34: 7)
La salvaguardia de Dios es SIEMPRE.
Nos guiará por sendas de justicia por amor de su nombre
"me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre":
Sendas de justicia: Es una conducta recta, según la instrucción divina. Dios se ha dispuesto a enseñarnos como debemos proceder en esta vida.
(Proverbios 4: 11, 12) "Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar. Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos, y si corrieres, no tropezarás"
Así como el pastor guía a sus ovejas por sendas transitables y que son por las que hay que ir, porque él sabe el camino, el Espíritu Santo hace lo mismo con nosotros, aun y cuando a veces nosotros no sabemos exactamente por dónde tenemos que dirigir nuestros pasos.
Y es por amor de sí mismo que Dios lo hace; es decir, es según a lo que El mismo se ha comprometido.
En el lenguaje bíblico, el nombre es mucho más que el vocablo que se emplea para llamar o designar a una persona; es, más bien, la persona misma, que se hace presente y se revela dando a conocer su nombre.
Por eso, pedirle a una persona que diga su nombre es pedirle que dé a conocer su naturaleza y su identidad (Gn 32.29; Ex 3.13–14); y bendecir, invocar o conocer el nombre de Dios es bendecirlo, invocarlo y conocerlo a él mismo, y no solamente a la palabra con que se lo nombra.
Cuando Dios hace algo por amor a su nombre, significa que eso es lo más santo y elevado que va a hacer; y que jamás Él nos fallará.
Si Él ha prometido que por amor de Su nombre, que es santo, Él va a guiarnos por sendas de justicia, creámosle, porque así es, sin lugar a dudas.
Aunque ande en valle de sombra de muerte…
"Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo":
Como vemos, la Palabra no excluye la posibilidad de que alguna vez tengamos que andar por situaciones dantescas, tenebrosas, cercanas a la muerte incluso.
Sin embargo lo que la Palabra nos promete y asegura, es que no deberemos temer mal alguno, porque Él siempre está con nosotros.
El temor es una de las armas preferidas del maligno. Por el temor, el diablo procura apartarnos de nuestra confianza en Dios; ¡no le demos el gusto!
El mismo David estuvo en situaciones de valle de sombra de muerte. Muchas veces él estuvo en peligros y a punto de morir. También lo estuvieron los apóstoles; dice Pablo:
(2 Corintios 11: 21-28) "Pero en lo que otro tenga osadía (hablo con locura), también yo tengo osadía. ¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? También yo. ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias"
Pablo es el claro estereotipo del verdadero cristiano que no huye de la aflicción, si con ello puede darle mayor gloria a Cristo, su Señor, “por amor del cual [dice] lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Filipenses 3: 8)
Pero David, al igual que Pablo, y que todos los verdaderos cristianos de todos los tiempos, confiaban y confían en Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros…y para guardar nuestro depósito para aquel día (Efesios 3: 20; 2 Ti. 1: 12)//.
© Miguel Rosell, Pastor de Centro Rey, Madrid, España
Junio 2006
www.centrorey.org
