(Hchs 13: 48) “Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenadospara vida eterna”
Preguntas y respuestas sobre algunas objeciones a la doctrina de la gracia.
“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” (Efesios 5: 25-27)
Como cristianos, es preciso entender bien ciertos conceptos, de manera que no nos lleven a errores teológicos y doctrinales.
Estudio bíblico sobre las coronas para los verdaderos creyentes
Si bien el Señor nos salvó y nos apartó para Él, lo hizo, no sólo para que heredemos el beneficio de Sus promesas en materia de salvación y glorificación, sino también para que, en esta vida, andemos de acorde a Su voluntad, lo cual implica tener un previo entendimiento acerca de ello.
No podía ser de otro modo que la mentira haya sido, y sea, uno de los pecados más generalizados en nuestra sociedad, hasta tal punto que la conciencia de muchos cristianos profesantes, se haya insensibilizado bastante, y debilitado con respecto a este pecado.
(Efesios 2: 8, 9) “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.
(1 Juan 2: 2); “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”
“Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación” (Hchs. 17: 26)
“¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados” (Mt. 10: 29, 30)
Si la expiación de Cristo es para todos los hombres, y para ninguno en concreto, sino que depende de la imposible elección individual humana, entonces realmente Cristo no murió por nadie.
“… ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por Su buena voluntad” (Fil. 2: 13)
La palabra resurrección refleja la esperanza del verdadero cristiano. Esta era la fe y esperanza de los primeros creyentes que morían en Cristo: resucitar, así como Cristo resucitó.
Los tiempos en que vivimos son los días a los que se refiere las Escrituras en cuanto a que “el amor de muchos se enfriará”. Por ello, es de especial importancia que nos animemos y exhortemos unos a otros en cuanto a congregarse se refiere.
Análisis muy interesante sobre cómo y qué debemos creer, que ayudará a muchos a proceder correctamente en este tiempo cuando se está haciendo un abuso tan grande del asunto de la “fe”.