G12; revelando la realidad acerca del llamado Gobierno de Doce; 12ª parte
"La Visión del G12, un modelo inexistente"
“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4: 1-4)
Sin posibilidad de interpretarlo de otro modo, César Castellanos se ha autoerigido en un nuevo y “fabuloso” profeta con una revelación que no encaja ni puede encajar en modo alguno en las Escrituras.

Él mismo, sin rubor alguno escribe en su “fabuloso” libro “Sueña y ganarás el mundo”, las tremendas profecías que dice haber recibido del Señor, pero que no creemos:
“Hijo, yo te he enviado para sanidad de los Estados Unidos, hijo mío, pude haber hallado a otra persona para hacer esto, pero te lo pido a ti. Mis ojos han estado buscando en toda la tierra a un hombre como tu...Desde este día en adelante hablarás con autoridad apostólica, con unción fresca…Naciones se levantarán y caerán con la palabra profética que saldrá de tus labios” (1) (énfasis nuestro)
Tal endiosamiento megalómano me parece absolutamente patético, y sin embargo todavía hay miles que le creen. ¡Cuánto discernimiento falta en el pueblo de Dios!
Pero que para intentar probar lo que dice, expone como presunto y suficiente aval de sus megalómanas afirmaciones, el elemento para muchos impactante e incuestionable del factor numérico – ¡de veras que eso último les impresiona a tantos!
1. Comparándose con Abraham
“Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia” (Génesis 15: 5)
Tiene la tremenda osadía Castellanos de compararse con el mismo padre Abraham, diciendo que la revelación que Dios le dio al patriarca en Génesis 15: 5, también se la dio a él en un momento dado en las costas colombianas, de vacaciones con su familia. El lo relata así en su libro “Liderazgo de éxito a través de los doce” (1), y también ante cámara (2), diciendo así:
“Para hablar de la visión tenemos que ir a uno de los hombres que vino a ser la piedra angular para la visión de Dios, me estoy refiriendo a Abraham...Una promesa similar me dio Dios junto con mi esposa en el año 1983, y lo primero que me dijo el Señor fue, sueña con una iglesia muy grande, porque los sueños son el lenguaje de mi Espíritu, porque la iglesia que tu pastorearás será tan numerosa como las estrellas del cielo y como la arena del mar que de multitud no se podrá contar”.
Va muy lejos Castellanos con lo que afirma como de parte de Dios, y no se inmuta ni un ápice en declararlo públicamente sin pestañear.

“Los sueños del hombre no son los de Dios”
La visualización es magia blanca
Primeramente, Dios nunca le diría lo que jamás ha dicho y es contrario a Su misma Palabra; esto es, que los “sueños son el lenguaje del Espíritu”. No podemos encontrar esa afirmación en ningún lugar de la Biblia, en cambio sí leemos la afirmación del propio Jesucristo cuando dirigiéndose a los incrédulos judíos de aquel momento les decía: “¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi Palabra” (Juan 8: 43). El lenguaje de Dios es Su Palabra; y nada tiene que ver eso con sueños.
El soñar como parte intrínseca de conseguir lo que se desea, es una variante de la visualización, y es una práctica orientalista, propia del budismo y de la Nueva Era (New Age), absolutamente ajena y contraria a la Palabra de Cristo, de hecho, es magia blanca.
Lynda Morris, graduada en Psicología y Derecho, pero por demás hechicera y experta en la magia blanca, define la visualización o el poder de los sueños, como magia blanca, la cual practican muchos y diferentes tipos de personas, desde profesionales, deportistas, y triste y lamentable es decirlo, también los cristianos del G12 y otros. Ella dice así en su artículo: “Cómo usar el extraordinario poder de la Magia Blanca para conseguir las cosas que desea”:
“La visualización es una técnica en la que una persona tiene que imaginar (utilizando imágenes mentales) lo bueno que desea que le ocurra”
La fórmula es como sigue: Deseo intenso + proyección mental + ritual = Magia Blanca.
La hechicera Lynda Morris se pregunta: ¿Qué es la magia blanca? - y se responde - “Un conjunto de rituales, formas de actuación, invocaciones positivas, maneras de mezclar elementos cotidianos, hechizos sencillos, visualizaciones, y utilización de elementos sencillos para atraer las buenas vibraciones o hacer que los deseos se cumplan. Es muy sencilla de poner en práctica y es tremendamente efectiva” (3) (énfasis nuestro)
Esto mismo es básicamente lo que Castellanos enseña al respecto. Tener el deseo o sueño y proyectarlo con la mente (4), así como confesarlo constantemente, lo cual sería el ritual mínimo.
Es increíble como no hay más hombres de Dios que se levantan para denunciar estos hechos delictivos ante el Señor. Les recomiendo al respecto que lean el artículo del Pastor Fumero http://www.centrorey.org/temas41.html.
Abraham no visualizó, sino que creyó
Jamás le dijo Dios a Abraham que soñara ni que visualizara, sino que le dijo que atendiera a Su Palabra, y que creyera en lo que Él le dijo que iba a hacer (Ro. 4: 18, He. 11: 8-10)
Segundo. Decir, que la misma promesa que Dios le dio a Abraham en cuanto a crecimiento numérico, es para todos los creyentes, es un insulto a la fe y a la inteligencia del oyente, e indica como muy poco, un aterrador desconocimiento de la Escritura, pero Castellanos que lleva su Biblia bajo el brazo así lo afirma. Siempre en el contexto de las grandes e incontables multitudes, dice Castellanos ante cámara:
“Es increíble que la misma promesa que Dios le dio a Abraham siglos atrás, exactamente la misma promesa, el Señor nos la esté dando ahora en este tiempo presente... ¿A quien da el Señor esta promesa? a los descendientes de Abraham” (4)
Veamos. La Biblia nos enseña que el pueblo de Israel surgió de los lomos de Abraham, así como que él es el padre de los creyentes (Ro. 4: 12). Abraham llegó a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho que sería su descendencia (Ro. 4: 18), pero de ahí a decir que esta misma promesa que Dios le hizo a Abraham, la hace ahora a su descendencia según la fe, así como a cada creyente en particular, va un profundo abismo, y es preciso recalcar que es absolutamente espurio el asunto. La Biblia enseña una cosa muy diferente a esta.
Cristo está a las puertas, eso ni el propio Castellanos lo podrá negar, y jamás el Señor dijo que a Su venida el mundo estaría a Sus pies y las gentes esperándole con las manos levantadas, sino todo lo contrario (ver Mt. 24: 11, 12, 37, etc.). El mismo Señor se preguntaba si para Su venida hallaría fe en la tierra, y el mismo aseguró que ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella, así como que por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriaría, y que lejos de venir un avivamiento mundial, iba a venir una apostasía mundial que ya estamos sufriendo, y que por cierto, la doctrina y obra de la Visión de Castellanos es parte de ella (Lc. 18: 8; Mt. 7: 13; Mt. 24: 12; 2 Ts. 2: 3)
¡No! El Señor no ha dado la promesa de Abraham en cuanto a las multitudes a la Iglesia. De hecho la Iglesia - y por Iglesia digo el conjunto de todos y cada uno de los verdaderos cristianos de todos los tiempos, tanto de origen judío como gentil – es en sí la descendencia espiritual de Abraham, junto con el Israel bíblico. Lo que haya existido y exista en cuanto a multitud de verdaderos hijos de Dios, ese es el verdadero cumplimiento de la promesa hecha en su día a Abraham, y no a su mera descendencia.
Una cosa sí debo reconocer, el mensaje de César Castellanos es tremendamente positivista, atractivo y atrayente, así como es engañoso y hasta falso.
Meditando
A estas alturas de entender lo que en realidad es la Visión y sus Encuentros, estoy absolutamente convencido de que es imposible llegar a aceptarlo y recibirlo como del Cielo si se es cien por cien fiel a Dios, a Su Espíritu y a Su Palabra. Como mucho concederé que si se es cristiano comprometido y fiel, y a la vez seguidor del G12, es que a priori no se ha pensado ni meditado suficientemente en lo que César Castellanos asegura como cierto frente a la Biblia. Es hora de hacerlo, ¿no creen?

“Es bueno meditar con la Biblia en la mano sobre las cosas que se nos advierten como malas, aunque nos puedan importar mucho en ese momento”
2. ¿Organizándose de a doce?:
“En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor” (Lucas 6: 12-15)
El colocar por medio a Abraham, ha sido una sagaz estrategia de Castellanos – y de los que están por encima de él y le dirigen - para seguidamente introducir un concepto, el llamado G12 el cual dice haberlo recibido en exclusiva:
“La que Dios le ha dado a nuestra iglesia Misión Carismática Internacional, es una fórmula de éxito que pude haber reservado exclusivamente para mí” (5) (énfasis nuestro)
Castellanos, sin ningún pudor, públicamente ha asegurado que Dios le dio a él solamente, la revelación de que la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo deberá a partir de ese momento, organizarse conforme al llamamiento del Señor a Sus doce discípulos (Mt. 10: 1-4; Mr. 3: 13, 14; Lc. 6: 12-15) ¡Megalomanía!
En ese sentido, cada creyente se constituiría en líder de doce, cada uno trabajando para conseguir a su vez sus doce, según el modelo dado por Cristo, añade Castellanos (decimos que entonces también habría que llamarles a todos los “doces”, apóstoles).
Según él, esa revelación del “Gobierno de doce” es necesaria e imprescindible para que Dios pueda traer el nuevo y espectacular avivamiento mundial para estos últimos tiempos, para la conquista de las naciones y el establecimiento visible del Reino, con todas sus consecuencias. Pero Castellanos todavía apunta más arriba. Él asegura sin titubeos que esta es una visión que Dios le dio que hará que, ya no sólo la iglesia, sino incluso las naciones del mundo la hagan suya. Léanlo:
“Más de lo que usted se imagina es posible, cuando nos disponemos a reproducir la visión que Dios nos ha dado. Sé que las naciones del mundo se volverán a esta visión de los doce y, quienes lo hagan, se multiplicarán grandemente porque es la estrategia de Dios para el siglo XXI”(6)
Me asombra que un hombre que se dice cristiano, y por tanto conocedor de la Biblia, pueda escribir semejante tropelía, así como que haya otros miles que le secunden y aplaudan....realmente estoy perplejo.

“El factor multitud per se, no demuestra nada. La misma iglesia católica y romana, falsa como es, acoge en su seno a muchos millones de fervorosos así como equivocados fieles, que precisan salir de ella – Ap. 18: 4 - y venir de veras al Cristo de la Biblia, si quieren salvarse”
Como todos a estas alturas sabemos, y tanto hemos escrito acerca de ello, el G12 de Castellanos o de Cash Luna, no es un grupo de doce o simple conjunto o célula de doce personas, sino un planteamiento gubernativo; un gobierno constituido y dirigido a doce personas y en base a doce personas, con un “líder” o gobernante que las dirige. Pretendería ser lo que ellos dicen que Jesucristo estableció como modelo a seguir; según palabras del propio Carlos Cash Luna: “el modelo de Jesús”.
Modelo, sí, modelo, no
Un modelo, es algo que se logra o realiza para que luego, después de ser asumido, pueda ser duplicado o multiplicado. Esto es básicamente un modelo.
El modelo de Gobierno de Doce o G12 de César Castellanos o Luna, yerra desde su misma concepción, no es un modelo, ni parte de un modelo.
El G12 de Castellanos pretende ser una continuación de lo que Cristo hizo levantando a Sus doce, pero es una pretensión absolutamente carente de fundamento bíblico.
Insistimos en el hecho de que no puede partir de un modelo previo, ya que la obra de Jesucristo de escoger y establecer a doce de Sus discípulos, en modo alguno fue un concepto a ser imitado. Fue obra exclusiva del Señor y para el Señor, ya que sólo Él es el Señor.

“El anagrama del G12 –Gobierno de Doce – fijémonos en que dicho anagrama representa Gobierno Mundial basado en el número Doce”
3. Los Doce de Cristo, un atisbo de lo que será el Gobierno Milenial
El Señor Jesucristo, a instancias del Padre, instituyó el concepto de verdadero Gobierno de Doce. Leemos así:
“Después (Jesucristo) subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él...” (Marcos 3: 13, 14)
La Teocracia sólo es asunto de Cristo
Si ese G12 de Castellanos o de Luna pudiera equipararse al de Jesucristo, ya que al llamarle modelo debería ser copiado, ineludiblemente tendríamos ante nuestros ojos, lo que denominamos Teocracia, es decir, Gobierno de Dios sobre la tierra, ya que el número doce, representa Gobierno (ver Mr. 3: 13-19; Mt. 19: 18; Ap. 21: 12, 14, 16, 21; 22: 2, etc.)
La Escritura, y lo que nuestros ojos atestiguan al contemplar la realidad actual de este mundo, es que tal Teocracia que ineludiblemente debería partir de la supuesta eficacia del Gobierno de Doce, es del todo inexistente, y que tal planteamiento entra de pleno en inútil herejía.
Sólo Cristo, el verdadero líder, tuvo sus doce, aunque uno de ellos llegó a ser traidor, mostrando así la precariedad de aquel Reino de los cielos que se había acercado (no del Reino en sí, sino de la infidelidad de las gentes a las que iba dirigido).
Ninguno de los santos apóstoles del Mesías tuvo sus doce. Pretender lo contrario, es sencillamente necedad y permanecer en supina ignorancia.
Sólo Cristo, y por unos muy pocos años en tierra de Israel tuvo sus doce, y decimos que eso implicó por ese lapso de tiempo el Gobierno de Dios o Teocracia, la cual sólo la pudo y puede asumir el Rey Jesucristo.
Decimos pues, que los Doce de Cristo fueron un atisbo de lo que será el Gobierno Milenial o manifestación de la auténtica Teocracia, no sólo en Judea o Galilea, sino en toda la tierra (Ap. 20)
Ahora bien, sigamos con esta interesante exposición:
4. El Reino se acercó, y Doce fueron levantados
Al inicio de Su ministerio, y yendo a Galilea, después de que Juan el Bautista fuera encarcelado, Jesús predicaba el Evangelio del Reino, es decir, las Buenas Nuevas del Reino Mesiánico, y dirigiéndose a los judíos que le escuchaban, decía enfáticamente:
“El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio” (Marcos 1: 15)
Efectivamente, el Reino, entiéndase, el Reino Mesiánico, se acercó a los judíos por mano y presencia misma de su Mesías en aquel entonces.
El Reino Mesiánico - lo que será en su día el Milenio - se acercó. Esa es la razón y motivo por el cual Jesús de Nazaret llamó y estableció a Sus doce apóstoles, y estuvieron con Él el tiempo de permanecer en medio de los suyos (Jn. 1: 11)
Mientras Cristo, desde el inicio de Su ministerio entre los judíos estuvo en la tierra justo antes de entregar su vida en la cruz, el Reino Mesiánico se había acercado, y consecuentemente, eso requería que Doce estuvieran con el Señor, verdadero líder de ellos.
Pero, ¿Permaneció el Reino (Mesiánico) en este mundo? Todos los que mínimamente conocemos las Escrituras sabemos que no. El Reino visible se volvió al cielo cuando el Rey Jesús fue rechazado por los judíos, y gimiendo sobre Jerusalén, por esa misma razón exclamara:
“!!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!!¡¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!! He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor” (Lucas 13: 34, 35)
Cuando los judíos rechazaron al Rey, el Reino o verdadero Gobierno de Doce se detuvo, y como profetizó el Señor, la casa de Judá quedó dejada desierta.
Los discípulos del Señor en Hechos 1 le preguntaron si en ese tiempo (que se correspondería con el tiempo de ahora, ya que es la misma dispensación), Él iba a restaurar el reino a Israel – es decir – el Reino Mesiánico, y Él contestó básicamente, que no, y que tal prerrogativa era sólo del Padre (ver Hechos 1: 7).
Entonces, por la misma Palabra, sabemos que ahora NO es el tiempo del Gobierno de Doce, es decir, la Teocracia como tal en este mundo, ya que el Señor no ha vuelto todavía en gloria para establecer ese Reino, como sí lo hará en su día.
Cuando Él vuelva, esta vez como Rey, entonces, los que entren en el Reino (véase Mt. 25: 31ss) serán dirigidos por el Gobierno de Doce, no de Castellanos ni de Luna, sino del mismo Señor Jesucristo, lo que la Biblia denomina el Mileno (Ap. 20). Por cierto que negar el Milenio, es negar todas las promesas que Dios hizo a Israel, y que todavía no se han cumplido. Este mensaje es para los amilenaristas (*)
(*) El amilenarismo, como su misma palabra indica es el que niega el Reino Mesiánico futuro. La iglesia católica y romana, así como cierto sector del protestantismo, es amilenarista.
En el sentido del Reino que viene, Jesús dirigiéndose a Sus doce, les dijo:
“De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (Mateo 19: 28)
Nótese que es en la Regeneración, y no en este tiempo antes de Su venida a esta Tierra. El verdadero Gobierno de Doce sólo entonces tendrá cabida (ver Ap. 20; Ap. 21: 9ss).
Así pues, ha quedado suficientemente claro que la experiencia del levantamiento de los Doce por parte del Señor Jesucristo, no fue en modo alguno un modelo a ser imitado, y de hecho no fue un modelo.
Por lo tanto el G12 de Castellanos o Luna es un acto espurio, y me atrevería a decir que mal intencionado, ya que ellos conocen suficientemente las Escrituras, y además, saben que tal “revelación” que dicen que tuvieron de Dios jamás existió (porque Dios no se contradice).
(Préstese atención que cuando en este artículo estamos hablando del Reino, que quede claro, que no estamos hablando aquí del Reino espiritual de Dios, el cual está en el corazón de cada verdadero creyente en Cristo. Estamos hablando del Reino prometido a Israel, el que será visible y tangible en toda la Tierra; el orden manifiesto de Dios sobre y en este mundo, algo totalmente desconocido hoy en día, y este es el punto que nos llevará a la siguiente exposición dentro de un momento)

“Foto reciente de Tofik Benedictus “Benny” Hinn y César Castellanos Domínguez en Bogotá, Colombia, Mayo 2007”
Lo cuadramos entonces, de la siguiente manera:
El llamado Gobierno de Doce que promulga y promueve Castellanos es una inmensa falacia, inspirada por el mismo infierno – lo entienda él así o no - ya que pretende un Gobierno que la Iglesia no puede ni debe ejercer, y que sólo ejecutará Cristo. La Iglesia NO reina ahora. Correinaremos con Cristo en el Milenio una vez glorificados, y no antes.
Por eso, y entre otras cosas, la Iglesia no ha sido llamada a conquistar las naciones, ni a discipular las naciones, ni a cristianizar las naciones, ni a liderar a muchos, ni ha ejercer dominio- todo ello es enmascarado catolicismo romano conforme a su primera columna: el poder temporal - y sin embargo, esa es enseñanza básica del G12: “Sueña y ganarás el mundo”. Espuria enseñanza, debo añadir una vez más.
No es preciso añadir que los doce apóstoles de Cristo, una vez éste fue elevado a los cielos, permanecieron junto con otros más discípulos en Jerusalén hasta recibir el poder del Espíritu Santo (Hchs. 1: 4, 5, 8; 2 ss.), y luego, después del discurso de Pedro y después de tantas conversiones de judíos aquel día, ayudaron en la organización de la incipiente Iglesia (Hchs. 6: 2), sobre todo en la predicación y exposición de la Palabra. Nada de todo esto tuvo que ver con el Reino Mesiánico en sí, sino con el cumplimiento de la Gran Comisión (Mt. 28: 19, 20) en la cual todos los verdaderos cristianos debemos estar involucrados hasta la venida del Señor a por nosotros, los que le amamos (2 Ti. 4: 8)
Creo que desde la exegética y la apologética, pasando por la escatología, ha quedado bien clara esta cuestión. Prosigo.
5. Algunas consecuencias inmediatas de creer y seguir los falsos argumentos del Gobierno de Doce
Ineludiblemente, el creer que ahora es el Gobierno de Doce, por creer que ahora es el Reino, conlleva una serie de serias consecuencias, algunas de las cuales todavía contemplaremos en este estudio.
Invariablemente, el mismo concepto y aun espíritu del falso Gobierno de Doce, produce en sus seguidores un anhelo antibíblico de estar muy activo (activismo), de ser diferente, de ser útil, importante, de autocomplacencia, de gustar y tener poder, etc. que a la postre resulta en un ego henchido y falso sentido de autoestima, pero que todo ello se confunde con servicio y dedicación a Dios.
Castellanos en su libro “Liderazgo de éxito a través de los 12”, enseña con claridad y rotundidad cual ha de ser el motivo para servir al Señor. Según él, y sin tapujos: Obtener poder y autoridad.
El asegura de que uno se preocupa en capacitarse y comprometerse en la obra, cuando descubre el poder y la autoridad que se pueden conseguir al llegar a ser “líder” de doce, y lo escribe así:
“Cuando alguien descubre el poder y la autoridad que pueden ser desarrollados siendo líder de doce personas, entonces se preocupa por capacitarse, comprometerse, y por conseguir también sus doce” (8) (énfasis nuestro)
¡Menuda motivación cristiana para servir en el evangelio: tener poder y autoridad sobre los demás!
Contraste usted mismo lo dicho por Castellanos con lo que la Biblia enseña al respecto, y vea la enorme diferencia:
“no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros” (Gálatas 5: 13)
“Entonces Jesús se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos” (Marcos 9: 35)
“El mayor servirá al menor” (Romanos 9: 12)
Y podríamos seguir...
El G12 es antropocéntrico
La meta del G12 para el individuo, no es la meta que Dios tiene. Después de enunciar toda una serie de cosas que para el apóstol Pablo eran importantes (ver Fil. 3: 4-6), resume diciendo que todo eso es basura y pérdida ante el conocimiento de Cristo Jesús:
“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Filipenses 3: 8)
No obstante, para Castellanos lo que era pérdida y basura para Pablo, es lo que realmente cuenta. El escribe así:
“Usted puede proyectarse a grandes conquistas...y quienes le rodeen le reconocerán como una persona de éxito, porque notarán que ha logrado la felicidad, goza de buena salud, vive con genuina paz mental, tiene la verdadera seguridad, hay equilibrio en su vida familiar, ha seleccionado bien a sus amigos, cuenta con prosperidad integral” (9) (énfasis nuestro)
El de Castellanos es un mensaje absolutamente antropocéntrico, propio de la corriente de la Nueva Era y jamás de la Biblia. El individuo es el centro de todo. Es el mismo corte de mensaje que el diablo le lanzó al Señor Jesús en el desierto, tentándole (Mt. 4: 1-11). Ese mensaje del diablo fue básicamente: “Debes cuidarte a ti mismo, buscando lo que te conviene, agradándote de las cosas buenas que te rodean, pensando en ti mismo, etc.” Un mensaje que no caló en lo más mínimo en Jesús de Nazaret.
La Biblia nos enseña que para permanecer en Cristo, debemos andar como Él anduvo (1 Jn. 2: 6); y ¿cómo anduvo Cristo?, no para conseguir lo suyo, y ni siquiera para hacer su voluntad, ser reconocido por los demás como una “persona de éxito”, obtener la “felicidad” y contar con “prosperidad integral”, sino sólo para hacer la voluntad del Padre, ¡hasta el punto de ir a la mismísima cruz! (vean Filipenses 2: 1-11)
El mismo añadió: “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Juan 13: 15)
¡Qué tremendamente vacío nos parece el mensaje de la “Visión” de Castellanos, cuando contemplamos con fe la Palabra de Dios!

“César Castellanos Domínguez – Bogotá, mayo 2007”
El poder de lograr tener a alguien bajo de usted
Encuentro sumamente interesantes los comentarios que recibo, normalmente por correo electrónico o e mail, de hermanitos y aun pastores que están en el G12. La Biblia enseña que de la abundancia del corazón habla la boca; así pues, por sus dichos y declaraciones, podemos comprender mejor que es lo que bulle en el interior de esas queridas personas.
En este sentido, un hermano que está muy de lleno en el G12 de Castellanos, hace poco me escribía tuteándome, como si conociera de toda la vida:
“Yo no soy ni la sombra de lo que era antes de mi encuentro con Dios en ese lugar... ahora soy líder, ahora tengo más de 10 células, con más de 150 personas bajo mi liderazgo, ganadas por mí y por mi gente amada... ¿¿Tú crees que eso es malo?? (énfasis nuestro)
“¡Ahora soy líder!” ¡Tremendo comentario este!, y me pregunta si todo eso es malo...
Me comenta que fue cristiano por muchos años, y de familia cristiana y comprometida, y asegura que, después del Encuentro, “ya no era ni la sombra de lo que era antes”, ¿entonces? ¿qué fue antes? ¿es que no había nacido de nuevo?, o es que ¿se “convirtió” en el Encuentro después de años de profesar ser creyente? Estos comentarios son seriamente preocupantes.
Fíjense que ahora, después del Encuentro, es un líder, que tiene bajo él a 150 personas. ¿Dónde en el N.T. vemos ese símil? En ninguna parte, y sin embargo, sí lo vemos en el adoctrinamiento del líder de líderes, César Castellanos, quien enseña así en el libro “Liderazgo de éxito a través de los 12”:
“Las personas que están bajo su liderazgo son como diamantes, su tarea es pulirlos para que brillen” (énfasis nuestro) (10)
En el G12, el pulimento del discípulo es tarea del “líder” de turno. Esto es parte del Gobierno de doce, donde el líder es en definitiva un “pequeño cristo”. La tarea del pulimento es del líder, quien a su vez es pulido por su líder, y así hacia arriba. Es, por tanto, obra de hombres.
En cuanto a esa herejía de los “pequeños cristos”, en Bogotá, Colombia, en la 10ª Convención Anual Internacional en Enero del año 2005, públicamente César Castellanos dijo, dirigiéndose a cada uno de sus “líderes” allí reunidos por miles: “¡Tu eres la voz de Dios, tu reemplazas a Jesús en esta tierra!”
Ese endiosamiento del líder es una usurpación y afrenta al Espíritu Santo.
Por otra parte, un verdadero discípulo de Cristo no tiene a “nadie bajo él”. A eso la Biblia lo llama enseñorearse de la grey, cosa que no debemos hacer (1 Pr. 5: 4). No obstante, eso va implícito en el entendimiento del G12, ya que es una cuestión de Gobierno.
El pretender ser líder de doce, conforme al Gobierno de Doce, no es más que una burda usurpación del papel de Cristo como Señor del Reino. Es, además de un desatino, un acto de soberbia, y es subrepticiamente blasfemo ante los ojos de Dios.

“Anagrama de la Misión Carismática Internacional (M.C.I.), nótese que el hombre es el centro del mismo, por lo tanto es un símbolo antropocéntrico, no Cristocéntrico”
Según el G12, Dios no quiere a ningún hijo suyo pobre
Seguía escribiéndome este hermano, al cual bendigo y pido al Señor que le abra los ojos, y también al cual debidamente ya le respondí en su momento. Como digo, me escribió así:
“¡Dios no quiere hijos pobres! Si el es el dueño del Oro y la plata...¿¿ para que quiere tanto para el solito?? ¿¿no crees? Todo eso es para sus hijos. El nos quiere bendecir, y lo hace con aquellas personas que hacen su voluntad y entienden el propósito de Dios para sus vidas”
De entrada me parece un tanto irreverente hablar así de Dios como lo hace ese líder del G12 de Castellanos.
Pero poniéndome en su lugar, hasta cierto punto es lógico que ese hermanito escriba estas cosas, entendiendo como entiende que ahora es el Gobierno de Doce – Teocracia – y que por lo tanto, la manifestación visible y tangible del Reino debería ser un hecho.
Quiero decir con ello, que entonces debería esperar con la manifestación visible del Reino, la implementación de todos sus recursos, tanto espirituales como materiales.
Debería esperar esas riquezas a las cuales alude, pero esto no se corresponde con la realidad escritural ni cotidiana.
Notemos que a pesar de que el Reino se acercó cuando el Señor Jesús ministraba (Mr. 1: 15), el propio Señor decía:
“Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza” (Mateo 8: 20)
¿Era rico Jesús cuando vivió entre nosotros?, absolutamente, no.
El mismo apóstol Pablo decía:
“Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad” (Filipenses 4: 12)
Pablo argumentaba diciendo que estaba enseñado, no sólo a tener abundancia (y no la abundancia de hoy en día, que no existía entonces) sino a tener hambre, sabiendo vivir de forma humilde, ¿Por qué lo diría?...
Pues porque gran parte de su ministerio lo pasó privándose de mucho y hasta en penuria muchas veces, (compárese la vida del apóstol Pablo, con la vida de esos falsos apóstoles de la prosperidad de hoy en día y del G12)
Y aún más. Como poco, tres de sus epístolas, Colosenses, Filemón y Efesios, las escribió siendo extremadamente pobre y ¡preso! en las cárceles de Roma.
Los primeros cristianos, y muchos de hoy en día pasaban y pasan privaciones hasta extremas, como ocurrió con el Maestro y sus discípulos; como Juan, que fue prisionero en la isla de Patmos ya de anciano.
Los cristianos que están bien enseñados en la Palabra, saben que no siempre Dios “bendice” de la manera que el G12 y aledaños enseña, y si no, vayan y visiten a los hermanos en África, muchas partes de Asia, y sin ir tan lejos, a Centro o Sudamérica.
Pero los que no están bien enseñados en la Palabra, han llegado a creer a falsos maestros como Castellanos, que viven del mucho dinero que estos ingenuos e incautos seguidores suyos les aportan, creyendo que así están colaborando en la obra de Dios, y no se dan cuenta de que están engordando sus estómagos, cumpliéndose así la Palabra que versa sobre ellos:“Estos son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal” (Filipenses 3: 18, 19). Lo terrenal es para ellos lo concerniente a la falsedad de creer que ahora es el tiempo de tener y obtener todo lo que este mundo en cuanto a lo material ha de ofrecer, ya que dicen que el Gobierno de Doce está estableciendo el Reino.
Por lo tanto, hoy en día, siempre poniendo como ejemplo a Abraham que era rico, predican que la pobreza material es una maldición. En este sentido entonces, tanto Jesús como sus amados apóstoles estaban bajo maldición, así como lo están todos los verdaderos creyentes en cualquier lugar del mundo que son pobres, ¡Menuda falacia y absurdo!
¿Era Pablo rico o alguno de los benditos apóstoles? ¡No! Los cristianos buenos, rectos y agradables a Dios de hoy en día, que son pobres en tantos lugares del planeta, ¿se ha olvidado Dios de ellos? ¡En modo alguno!
Estos incautos seguidores del G12 y similares, están midiendo las cosas de Dios según el baremo de este mundo, y por eso se equivocan.
No estamos en contra de la prosperidad, la que Dios concede o permite, pero cada uno de los prosperados también adquiere una responsabilidad ante Dios de hacer un uso bíblico de sus bienes.
El enriquecerse de parte del ministerio (o presunto ministerio) – a lo cual muchos llaman estar en bendición-, y engordar pensando sólo en lo terrenal, egoístamente, es absolutamente punible ante Dios, constituyéndose en consecuencia en enemigos de la cruz de Cristo, el fin de los cuales, si no se arrepienten, será perdición eterna (Fil. 3: 18, 19).
La explicación del por qué en este tiempo actual, todavía los cristianos no tenemos total abundancia siempre, total sanidad, total bendición material en todo, es debido al hecho de que todavía el Reino no ha venido, y en primera instancia, porque el Rey y Esposo no ha regresado por nosotros aún.
Cuando Jesús sanaba, y sanaba a todos, era porque el Reino se había acercado, pero el Reino se fue con el Rey, y a pesar de que en la misericordia de Dios, todavía se dan sanidades, no son las que fueron en los días de Jesús y de sus apóstoles. En otro artículo, profundizaremos sobre este tema. Hay más consecuencias nefastas de creer en el G12 de Castellanos y Luna, y las estudiaremos en siguientes artículos también.
Dios les bendiga.
© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España
Septiembre 2007
www.centrorey.org
Notas:
FIN
