Comentario sobre la intervención de César Castellanos en la 10ª Convención Anual Internacional 2005 en Bogotá
En Bogotá (Colombia) se celebró la 10ª Convención Anual Internacional en Enero, del 24 al 30, del año 2005. El slogan del certamen fue “Restaurando el Altar de Dios”.

Como no podía ser de otro modo, César Castellanos participó en esa multitudinaria convención, y me gustaría comentar concretamente acerca de su intervención, ya que entiendo que nos podrá ayudar a comprender mejor acerca del concepto de base del jesuítico Gobierno de Doce (G12)
Una vez convenientemente arropado y presentado por una pareja de sus incondicionales, Castellanos, con una amplia sonrisa, después de hacer una breve apología de su “visión” y de sus libros, invitó a todos a comprarlos.
A renglón seguido, y muy pausadamente, demasiado a mi entender, sin abandonar su bien encajada sonrisa la cual se antojaba no exenta de cierto sarcasmo, comenzó su disertación desde el gran púlpito de la convención.
Abrió su mensaje dando un testimonio que entiendo pretendería ser educativo, aunque por su extrema ligereza, falta de tacto y de sabiduría, no creo que siquiera llegara a rozar esa posibilidad. Dijo así refiriéndose al matrimonio que previamente le había presentado ante todos los allí reunidos:
“Déjenme decirles algo sobre esta pareja que me ha presentado ante ustedes; una mañana nos llegaron unos miembros de la iglesia a la casa, fueron esta pareja, y dijeron: “Pastor venimos a que nos bendiga, vamos a practicar un aborto, pero primero quisimos venir a que nos diera su bendición. Como ya decidimos no tener más hijos, decidimos abortar este, pero queremos hacerlo con su bendición”
Al oír esas palabras, dice Castellanos que les amonestó, diciéndoles que no podía hacer eso, y seguidamente exclamó ante toda la audiencia:
“¡La hija que les nació luego, ha llegado a ser una gran “líder” entre los jóvenes!”
Sin pretender ser demasiado inquisitivo por mi parte, creo que fue absolutamente innecesario por parte de Castellanos, con el fin de hacer una innecesaria apología de su concepto de liderazgo, el sacar a colación la extremada inmadurez de esa citada pareja, la cual no veía por sí misma el terrible pecado que es practicar un aborto.
Creo que esas personas se pudieron llegar a sentir muy avergonzadas ante toda la convención; al menos, eso nos hubiera sucedido a mi esposa y a mí, si ese hubiera sido nuestro caso.

“Escrivá de Balaguer fue, muchos años antes que presuntamente Castellanos, quien entendió que debía ser como Cristo, teniendo sus doce discípulos. Esa idea es de corte católico romano, propia del jesuitismo”
Es menester prestar mucha atención con la guardia en alto
A César Castellanos hay que escucharle con mucha atención y con la guardia bien en alto, porque es muy sutil y escurridizo, y sabe muy bien argumentar, de manera que si uno se descuida, casi dice amén a todo lo que declara.
En primera instancia, sabe utilizar muy bien tópicos sobre el matrimonio, la familia, la transparencia, la humildad. Clásicos conceptos cristianos que hasta los católicos conocen muy bien y creen. Todo eso nos puede despistar si nos descuidamos.
En ese sentido, Castellanos entre bromas y diversos chascarrillos, dio una serie de ejemplos personales acerca de la obvia relación de matrimonio, poniéndose siempre él y su esposa como vivos ejemplos a aprender y seguir en definitiva. Literalmente dijo que después de haber aprendido el valor de servirle a su esposa, como Cristo sirve a la Iglesia, ¡todos los días desde hace veintiocho años le lleva el café a la cama!… ¿será eso verdad?

“César y Claudia”
Después de más de media hora larga argumentando sobre todos estos conceptos que son los típicos rudimentos ya no del creyente, sino de cualquier persona mínimamente educada, Castellanos abriendo con dificultad su Biblia, y tras equivocarse en la cita bíblica (a todos nos pasa eso de todos modos), leyó un solo versículo: 2 Corintios 3: 18, y solamente basándose en esa exigua porción bíblica, empezó a hacer su manida apología de la visión del Gobierno de Doce.
1. ¡Todos y cada uno de los que están en la Visión, son líderes!
Castellanos, ralla en lo obsesivo en su constante martilleo de que todos los cristianos son líderes, pero esa es la misma esencia de su visión. Si no fuera así como él argumenta, no tendría ningún fundamento su enseñanza (como de hecho no lo tiene). Si los cristianos no son todos líderes, entonces su concepto de Gobierno de Doce, donde cada uno tiene sus “doce”, y así hasta la cima piramidal, no se sostiene en lo más mínimo, y se cae por su propio peso.
Para apoyar su criterio de que todos los cristianos son “líderes”, en primer lugar nos presentó ante toda la convención, al apóstol Pablo diciendo que él veía como líderes y pastores a los corintios; como verdaderos ministros de Dios. Esas fueron sus palabras textuales y literales.
Dijo en la convención ante miles de personas, que a pesar de que en la primera carta o epístola a los Corintios les consideraba inmaduros, ya al recibo de la segunda carta la cosa era diferente; para entonces, todos los corintios eran todos líderes consumados. También esas fueron sus palabras textuales y literales.
Hermanos que aman la Palabra, ¿fue eso así por parte de Pablo?
Es menester tomar, no a la ligera, sino muy en serio esas palabras de Castellanos, porque tuvo peso lo que dijo, aunque absolutamente ausente de verdad.
Primeramente la historia, la cronología, y luego las mismas epístolas, nos dicen más bien todo lo contrario, y nos explicamos. La primera epístola de Pablo a los Corintios, la escribió el amado apóstol desde Efeso hacia la primavera del año 54 d.C. En ella, efectivamente, Pablo reprende a sus amados corintios haciéndoles ver sus continuos fallos y pecados, así como su extremada inmadurez (ver entre otros, 1 Co. 1: 10-17, 26-31; cap. 3; cap. 4; cap. 5; cap. 6; cap. 10; cap. 11; cap. 14; cap. 15). Prácticamente toda esa primera carta está repletita de amorosa exhortación y corrección, así como de firme reprensión por parte de Pablo a sus hermanos más pequeños.
La segunda carta de Pablo a los Corintios fue escrita por el apóstol desde Macedonia (norte de Grecia), solamente tres años más tarde que la primera; es decir, en el año 57 d.C.
La pregunta es evidente, ¿en sólo tres cortos años, invariablemente todos los corintios, según Castellanos, llegaron a ser esos maduros líderes; todos pastores y ministros?
Veamos si eso es cierto, prestando atención a lo que leemos en esa segunda epístola de Pablo a los Corintios, en primer lugar nos damos cuenta que Pablo tiene que seguir justificando y defendiendo su ministerio entre ellos, dándoles una y otra vez razones del mismo en mayor o menor intensidad (ver 2 Corintios 1: 12-24; 2: 1-4; cap. 3; cap. 4; 5: 11-20; cap. 6; cap. 8; cap. 10; cap. 11; cap. 13).
En el capítulo 8 y 9, Pablo les amonesta por su falta de generosidad, poniendo a los de Macedonia como ejemplo. En el capítulo 10, abiertamente Pablo tiene que, por enésima vez, defender su ministerio. En el capítulo 11 les tiene que amonestarles con dureza, diciendo:
“Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí, toleradme. Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis” (2 Corintios 11: 1-4)
En el capítulo 13, el último de la epístola, Pablo arremete de nuevo:
“Esta es la tercera vez que voy a vosotros. Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto. He dicho antes, y ahora digo otra vez como si estuviera presente, y ahora ausente lo escribo a los que antes pecaron, y a todos los demás, que si voy otra vez, no seré indulgente; pues buscáis una prueba de que habla Cristo en mí, el cual no es débil para con vosotros, sino que es poderoso en vosotros… Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? Mas espero que conoceréis que nosotros no estamos reprobados. Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis” (2 Corintios 13: 1-3; 5-7)
¡No!, los corintios no se convirtieron todos ellos en líderes, pastores y ministros para el recibo de esa segunda epístola como ignorante o intencionadamente sostiene Castellanos. De hecho, jamás de los jamases, ni los corintios, ni los gálatas, ni los efesios, filipenses, colosenses, ni siquiera los “madrileños”, tampoco los “bogotanos” ni nadie, fueron TODOS líderes, pastores y ministros. Esta es una singular falacia, expresamente pensada para sostener lo insostenible: la jesuita visión del Gobierno de Doce.
No obstante, Castellanos dirigiéndose a toda la convención, y a cada uno de los allí presentes, dijo a voz en cuello:
“¡Yo les veo a ustedes como pastores, como ministros. Hoy tu eres un ministro!”
No hay autoridad bíblica alguna para hacer esa lisonjera declaración, la cual es absolutamente espuria y roza el esperpento, y lo único que realmente consigue es inflar el ego del oyente y enviarle al país de la fantasía espiritual.
Mejor, aprendamos con la Biblia en la mano acerca de qué son los ministros y los ministerios realmente. Empecemos leyendo en Efesios 4: 11, 12;
“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”
Vemos que la Palabra de Dios nos dice que existen de parte de Cristo cinco definidos ministerios por un lado, y por el otro, están los santos, que son todos los creyentes dispuestos a hacer la obra del ministerio. No es esa una separación clerecía/laicado, cosa inexistente en el N.T., sino solamente lo que se dice que es: Dios levanta los ministerios de entre los santos, que somos todos los verdaderos creyentes.
No hay tiempo ni espacio aquí para desarrollar toda esta enseñanza bíblica, pero baste el decir que: ¡no todos son ministros; no todos son pastores! (los líderes no existen). Si todos son ministros y pastores ¿dónde está los santos conforme a Efesios 4: 11, 12?
También leemos en 1 Corintios 12: 5; “Hay diversidad de ministerios, por el mismo Señor”, es decir, que el Señor define los ministerios y escoge y llama a quien los va llevar a cabo.
De nuevo: ¡No todos son ministros o pastores!... Permítanme llevar esto a un detalle un tanto extremo con el fin de entenderlo mejor: ¿Se imagina usted una congregación donde todos se creyesen pastores? ¿Se imagina usted una familia donde todos los hijos se creyesen padres? ¿Se imagina usted una empresa donde todos los trabajadores fueran jefes? ¿Se imagina usted una escuela donde todos los alumnos fueran profesores? ¿Se imagina usted un ejército constituido tan sólo por generales? Pues básicamente ese sería el concepto manido hasta la saciedad por Castellanos; según él: ¡cada miembro de la Iglesia de Jesucristo es un pastor o ministro!
¡Castellanos falta a la verdad!

“¿Se imaginan una empresa en la que todos, todos son jefes?

“¿Se imaginan un ejército sólo de generales? ¡Qué horror!
No sólo las palabras de Castellanos añaden una carga sobre los hombros de todos aquellos que NO son llamados por Dios al ministerio como tal, en el contexto de 1 Corintios 12: 5, sino que por otra parte, lejos de edificar al cuerpo de Cristo, lo encamina a la destrucción: estimula el ego, es decir, la carne del oyente, y le hace como poco, entrar en una dinámica de irrealidad y fantasía religiosa, por una parte, empujándole al orgullo espiritual, haciéndole creer ser superior a los demás, y por otra, alentándole a la codicia.
¡Le hace creer lo que no es verdad!
Pero para César Castellanos todos los que están en la Visión del G12 son pastores y ministros. Todos tienen esa categoría, por lo tanto la línea divisoria entre el “cristianismo” de la Visión y el cristianismo “convencional” es profunda, así como evidente. Como muy elocuentemente dice mi amigo el Dr. Antonio Bolainez: “Familia donde entra el G12, familia que es dividida; iglesia donde entra el G12, iglesia que es dividida; concilio donde entra el G12, concilio que es dividido”.
Por lo tanto, si quisiera destacar lo más redundante en la aportación de César Castellanos en su alocución en esa convención en concreto, serían sin lugar a dudas dos cosas. Vi que todo el enfoque de Castellanos estaba dirigido:
En otras palabras: Él es el líder principal de todos los líderes, y ejemplo a seguir. Conscientemente o no, el Espíritu Santo es sacado de la ecuación.
Enseñando sobre las tentaciones y lucha sobre la concupiscencia del creyente, el consejo que Castellanos aportó en esa convención fue primeramente el buscar ayuda en un “líder espiritual”.
De una manera muy sutil, a la vez que elocuente, Castellanos estaba dirigiendo al creyente, el cual es un sacerdote de Cristo (1 Pr. 2: 5, 9; Ap. 1: 6), no a buscar al Señor primeramente, sino directamente al “líder espiritual”. Subliminalmente, eso crea una necesidad de dependencia del liderado hacia su “líder”, el cual requiere también a su vez de su “líder”, y así hacia arriba de la pirámide.

“El Hno. Dr. Antonio Bolainez y un servidor, orando por un ex líder del G12, el Hno. Tovar, en el Simposio del 2006 en Londres, Inglaterra”.
2. Nuevo orden sacerdotal
Para Castellanos, su entendimiento sobre el “líder” es el de un “nuevo orden sacerdotal” especial que según él, Dios levanta para atender a los liderados. Decimos “nuevo orden sacerdotal”, porque el tal no está recogido en la enseñanza neotestamentaria. Todo este planteamiento es el típico del sacerdocio católico romano.
En este sentido, y declarando fuera de contexto 2 Corintios 3: 17, que dice: “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”, dijo lo siguiente dirigiéndose a cada uno de los presentes en la convención:
“Dios te ha llamado a que tú des liberación a tu gente”.
Así que la liberación ya no es patrimonio del Espíritu Santo por la sangre de Cristo, y por la fe del creyente, sino que la responsabilidad primera recae sobre el “líder” del G12. De nuevo eso es poner una carga monumental sobre los hombros del “líder”, el cual deberá liberar a sus liderados, como si se tratara de un “pequeño cristo” (veremos más acerca de eso en un momento).
¡Menuda responsabilidad! ¡Menuda mentira!
Seguidamente Castellanos hizo repetir a todos los asistentes a la convención hasta dos veces:
“Yo tengo la unción para llevar liberación a mis discípulos”.
Así que ya no son los discípulos de Cristo, sino son los discípulos del “líder”, y la unción, no la tiene el “discípulo” sino el “líder”. Sin embargo, la Biblia enseña otra cosa muy distinta:
(2 Corintios 7: 1) “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”.
Esa limpieza es responsabilidad primera de cada creyente, por el Espíritu Santo. Huelga decir que la asistencia del ministro o de cualquier otro hermano en Cristo nos pueda ser de ayuda también, pero insistimos en que es el propio creyente, como sacerdote de Cristo, el que tiene acceso directo al Padre para su propia ministración de limpieza, por los único méritos de Cristo por Su sangre.
¿Especiales, o especialmente engañados?
El concepto de liderazgo de Castellanos, contempla unas atribuciones muy por encima de lo corriente. No es de extrañar entonces, que los que están en la “Visión”, realmente se sientan muy especiales en relación al resto de los cristianos. Cuando decimos “por encima de lo corriente” queremos decir, por encima de lo emanado de la Palabra de Dios, no nos equivoquemos. El orgullo espiritual está consecuentemente servido.
3. ¡En la Iglesia, no existen los líderes!
Como clarísimamente nuestro hermano Ricardo Estévez resaltó en su artículo “Jesús es nuestro Líder” http://www.centrorey.org/temas28.html, el Señor nos manda que a nadie, en el contexto ministerial, llamemos Kazeguetés, palabra griega que significa justamente “líder”, es decir, jefe o dirigente (Mt. 23: 10). Así que, todo el montaje argumental de la visión de liderazgo del G12 se cae por sí solo.
Como ocurrió con el cura Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, Castellanos dice que recibió del Señor la visión de hacer como Cristo hizo, es decir, tomar a doce y ser líder de ellos, como Cristo lo fue de sus doce; pero eso contradice la misma Palabra de Dios, porque sólo Cristo pudo y puede ser líder de doce, ya que Él es el Señor. La prueba inmediata la tenemos en el HECHO de que ninguno de sus discípulos directos tuvo jamás “sus doce”.
La Biblia enseña que todo aquel que toma el lugar de Cristo en algún modo, es un anticristo, y todo ello tiene una fácil explicación, veámoslo:
Al colocarse un individuo al cargo de doce individuos que le deberán estar espiritualmente sujetos, para cada uno de esos doce, su líder es su cobertura espiritual.
Ese líder de doce se constituye por tanto en un “pequeño cristo”. Parece que eso no le importa nada a Castellanos porque dirigiéndose a cada uno de los reunidos en la citada convención, a los cuales llamó “líderes espirituales”, les dijo a voz en cuello:
“Tu eres la voz de Dios, tu reemplazas a Jesús en esta tierra” (énfasis nuestro)
¡Eso mismo dijo literal y textualmente! Esa declaración es absolutamente blasfema, impropia de los labios de alguien que se considere verdadero ministro de Jesucristo.
Si eso es cada líder del G12, ¿qué será el mismo Castellanos entonces?
Ahora bien, sigamos razonando el asunto que nos pertoca. Cada “pequeño cristo” está a su vez bajo otro “pequeño cristo” al ser uno de sus doce… y, ¿hasta dónde avanza este proceso? Evidentemente, en este sistema piramidal ascendente de gobierno, habrá a la postre una persona humana que coronará dicha pirámide. Obviamente ese será el “pequeño cristo” principal de toda esa estructura de falso gobierno espiritual…y esa persona, al no encontrarse ninguna otra sobre ella, se supone que estaría directamente bajo Cristo. De esta manera, lo queramos o no, lo hayamos suficientemente meditado o no, ese líder principal se constituye a sí mismo como pontífice o mediador, como lo pretende ser el papa de Roma, por ejemplo; es decir, un puente entre Dios y Su Iglesia. Y sin embargo, eso se da absolutamente de bruces con la mismísima Palabra de Dios que clarísimamente dice:
“Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2: 5)
Es del todo evidente que la estructura jesuita (que lo es) de la visión de Gobierno de Doce (G12), es a todas luces desechable, por ser blasfema y anticristo.
4. La fe en los cuentos y fábulas
César Castellanos en esa convención literalmente dijo que la fe siempre está en oposición a la lógica. Eso no es cierto. La lógica también viene de Dios, y no están necesariamente reñidas una y la otra, así como la verdadera ciencia no está reñida con la fe. Pero quizás eso lo dijo por lo que seguidamente sentenció. Castellanos dijo así dirigiéndose a cada uno de los asistentes:
“¿Qué necesitas, traer un milagro financiero? ¡Lo puedes traer!, ¿un milagro de sanidad? ¡Lo puedes traer!”
¡Impresionante!
Pues eso, ni viene de la lógica, ni tampoco de la fe. Otra vez, Castellanos apuntó a la visualización, y al presunto poder que dice que tenemos para provocar milagros, consiguiendo lo que queremos, extrayéndolo por la “fe” del “reino espiritual”. Todo esto no es más que metafísica, y la Biblia, sin ambages, lo llama hechicería y por tanto no es sino una obra de la carne (ver Gál. 5: 20)
En su último artículo, el Dr. Antonio Bolainez, refiriéndose al pasaje bíblico de 2 Timoteo 4: 1-4, dice:
“Se levantarán falsos maestros con pasiones desordenadas, y los apartaran de toda verdad y los entretendrán en los “cuentos de hadas”, es decir, las fábulas. Sin lugar a dudas el apóstol Pablo, habló bajo la inspiración del Espíritu Santo para estos tiempos finales, en los que está muy cerca la aparición de nuestro Señor y Salvador Jesús en poder y en gran gloria… antes del rapto, se levantará un gigantesco ataque contra la iglesia que será arrebatada, este ataque estará dirigido por el espíritu de la bestia del falso profeta, y por medio de la multitud de falsos profetas infiltrados en las esferas más profundas de la iglesia” (énfasis nuestro) (1)
Es más que evidente que parte de ese ataque contra la Iglesia que ha de ser arrebatada, viene camuflado de “bendición”, pero que no es más en ese sentido, que falsa fe. Fe en los cuentos y fábulas, como es lo propuesto por Castellanos: que el creyente como un pequeño cristo, pueda “traer” diversos milagros a voluntad.
Pero si son milagros, sólo los trae a existencia Dios, y no nosotros. No obstante a muchos les encantan estos cuentos que acaban creyendo sin dilación, tomando el enemigo mucha ventaja de todo ello.
5. Concluyendo
Evidentemente estos son tiempos eminentemente peligrosos, porque son los previos a la venida de Cristo a por los suyos. Tal y como nos lo dice la Palabra de Dios, esperamos que el engaño sea cada vez más profuso por todas partes. El sumo interés del diablo es el de que cuantos más cristianos se queden en tierra cuando venga el Señor a por los suyos, mucho mejor.
Por eso, ahora es el tiempo de prestar atención más que nunca a las sabias palabras proverbiales:
“Cesa, hijo mío, de oír las enseñanzas que te hacen divagar de las razones de sabiduría” (Proverbios 19: 27)
Es tiempo de dejar de escuchar todas esas espurias enseñanzas que nos apartan de la verdad la cual, solamente se puede encontrar en la Biblia, y no en las bocas de los falsos maestros, los cuales son expertos en apartar el oído de la verdad y llevar a la gente que les escucha a las fábulas… y a la perdición.
Dios les bendiga.
© Miguel Rosell Carrillo, Centro Rey, Madrid, España
Marzo 2007
www.centrorey.org
Notas:
1. Dr. Antonio Bolainez, “Crisis en la Iglesia”; http://www.bolainez.org/temas/temas.htm
FIN
