Capítulo Segundo
Veamos los dones como tales
1 Corintios 14: 8-10;
<<Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lengua>>:
Habiendo explicado estos importantes conceptos fundamentales, Pablo comienza a enumerar nueve manifestaciones particulares del Espíritu. A saber:
(V. 8) ‘Porque a éste le es dada por el Espíritu...’: Es el Espíritu Santo el que elige según quiere al depositario de Su manifestación.
1. Palabra de sabiduría
‘...palabra de sabiduría...’:
La sabiduría es la habilidad práctica en el manejo de los asuntos de la vida obrando según la guía del Espíritu Santo.
Es el saber ordenar la vida de acuerdo con la voluntad de Dios; la de uno, sabiendo aconsejar a otros.
Sin embargo, aquí se nos habla de ‘logos sofías’, es decir, ‘palabra de sabiduría’; esto indica un principio y un fin. A diferencia de como deberíamos ir creciendo en sabiduría por crecer en el temor de Dios, el Espíritu Santo puede dar a alguien una revelación de sabiduría en un momento dado, para una situación en concreto.
Podríamos definir ‘palabra de sabiduría’ como: Una revelación sobrenatural de un propósito de Dios en un momento dado.
Es una revelación de la voluntad de Dios en cuanto a una situación determinada. Es entender el propósito de Dios en cuanto a gente, lugares o circunstancias. Es llegar a saber la solución de Dios para un problema o situación determinada.
Un ejemplo: En el seno familiar o de la iglesia surge un problema, a nadie se le ocurre qué o cómo hacer, pero de repente a uno de los miembros se le enciende una luz y entiende claramente cual deba de ser la solución. Esto no siempre ocurrirá al pastor o a los líderes, no olvidemos que somos todos los creyentes <<real sacerdocio>> (1 Pedro 2: 9). Incluso puede ser que el Espíritu Santo use al que parece menos ‘espiritual’.
2.Palabra de ciencia
‘...a otro, palabra de ciencia...’:
El griego original es ‘lógos gnóseos’, es decir, ‘palabra de ciencia o de conocimiento’.
El conocimiento entendimiento, sea por revelación, por estudio o por experiencia comprende.
Al hilo de lo que venimos enseñando, aquí también existe una limitación de tiempo por haber un principio y un fin (por ser ‘palabra’).
Definamos que es ‘palabra de ciencia o conocimiento’. Palabra de ciencia es una revelación sobrenatural de algún hecho o hechos que pueden servir para esclarecer, convencer, mostrar o guiar.
Un ejemplo: Estamos compartiendo el evangelio con alguien, y en ese momento el Espíritu Santo nos da conocimiento de un hecho concreto en la vida de nuestro contertulio. Al decírselo, él puede ver que Dios está con nosotros. Esa revelación puede ayudar a que el individuo se entregue al Señor.
Apliquemos el don con prudencia y sabiduría
¿Cómo asegurarnos de que esa palabra de ciencia es de verdad eso, y no nuestra imaginación? Usando la sabiduría. Demos un ejemplo: Sentimos que esa persona a la cual digamos, estamos testificando de Jesús, tiene una hermana enferma de cáncer. En vez de decir algo como esto: <<El Señor me está diciendo que tienes una hermana que tiene cáncer>>, y sentirnos avergonzados cuando, al equivocarnos, se nos dice que ni siquiera tiene una hermana; es mejor hacer primero preguntas. Por ejemplo: <<¿Tienes una hermana?>>. Si la respuesta es sí, proseguiremos preguntando: <<¿Está enferma?>>. Si la respuesta es correcta, proseguiremos: <<¿Está enferma de cáncer?>>. Si la respuesta sigue siendo afirmativa, el efecto positivo de la palabra de ciencia o de conocimiento se habrá producido; de seguro que nuestro contertulio estará más que abierto a saber de nuestro mensaje, y no habremos metido la pata en el caso de habernos equivocado al discernir.
Este don no sólo es para testificar a inconversos, sino para muchas más ocasiones.
(V. 9) <<a otro, fe por el mismo Espíritu…>>:
3. Fe
<<a otro, fe por el mismo Espíritu…>>: Es decir, que el Espíritu Santo puede usar a otro creyente para esta vez dar una convicción de fe respecto de algo.
Podríamos decir que la fe en general es confianza y creencia en Dios, en sus promesas generales y personales y en su fidelidad.
Sin embargo, aquí se está refiriendo a una fe puntual de parte del Espíritu Santo. Podríamos definirlo esto como una provisión de un nivel de revelación, de certeza y confianza especial de parte de Dios para algo concreto y milagroso. Por lo tanto, tiene también un principio y un fin.
Un ejemplo podría ser: La iglesia está reunida y se plantea si tomar parte de un proyecto o no, alguien se levanta y dice: <<Tengo fe que esto es del Señor>>. También funciona a nivel personal en la vida del creyente, etc.
4. Dones de sanidades
‘...y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu>>:
Este otro pudiera ser cualquier miembro de la congregación. Todos debemos estar pendientes de lo que el Espíritu quiera hacer en cada uno. Cada uno debe estar pendiente del Espíritu, en otras palabras. El requisito es estar lleno del Espíritu Santo.
‘...dones de sanidades...’: Nótese que está en plural. Hay muchas y diferentes enfermedades, muchas de ellas causadas por demonios directamente, otras no. Por lo tanto es preciso que existan diferentes ‘dones de sanidades’ (Mateo 10: 1). Esta es una herramienta muy útil para el evangelismo:
<<Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados>> (Hechos 8: 6, 7)
Así que, lo definiríamos como el poder sobrenatural para sanar enfermedades y dolencias varias.
Normalmente ese don va acompañado de una acción de expulsión de demonios.
Es a través de la fe que el Espíritu Santo se manifiesta a través de esos dones, a través de los diversos creyentes, como El quiere.
No siempre llegará la sanidad a través del don mencionado. Otras veces Dios se valdrá de la medicina. Muchas veces, no obstante, no se recibe la sanidad sobrenatural por faltar la necesaria fe por parte del enfermo, e incluso por parte del que tiene el don para sanar. Por no creerlo no lo pone en práctica; esto último es lo más triste.
(V. 10) <<A otro, el hacer milagros…>>
5. El hacer milagros
‘A otro...’: Aquí tenemos a otro y diferente creyente.
‘...el hacer milagros...’: Este hacer milagros lo traducimos literalmente del griego como: ‘acciones de poder; obras de poder’: ‘energuémata dinámeon’.
El poder de Dios es lo sobrenatural de Dios. Pablo dijo: <<Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder (dinamis) de Dios para salvación a todo aquel que cree>> (Romanos 1: 16).
El milagro es la intervención ordenada y sobrenatural en el curso de las operaciones o actividades normales de la naturaleza. Es la suspensión sobrenatural de una ley natural realizada en el nombre de Jesús. (El diablo tiene cierto acceso a lo sobrenatural, pero no llamaremos milagros a eso).
Los verdaderos milagros son los de Dios.
Un ejemplo sería: Cuando estamos predicando el Evangelio al aire libre; está lloviendo sin que vaya a parar, de pronto alguien se pone en pie y reprende la lluvia e inmediatamente sale el sol. Esto ocurrió en la pasada edición de ‘Marcha para Jesús’ en Madrid (año 1998).
Existe una distinción entre sanidades y milagros. Los milagros pueden ser tanto negativos y destructivos como positivos. La sanidad es invariablemente positiva.
Además, no siempre, ni mucho menos, los milagros se realizan por la fe del que se le adjudica el don, si no que Dios soberanamente actúa sobrenaturalmente, cumpliendo así con Su Naturaleza. Sin embargo, sí es necesario que el poseedor del don de milagros tenga fe para que Dios lo pueda hacer a través de él (ver la historia de Pedro caminando sobre las aguas Mt. 14: 26-31).
CADA CONVERSIÓN A CRISTO ES INVARIABLEMENTE UN MILAGRO.
